El vicariato castrense y el principio monárquico

OPINIÓN

CIRO FUSCO

25 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

I.- Introducción: 

Esta mañana, 20 de julio, allá, en un palacete de las afueras de Madrid, ellos y ellas, ministros y ministras como Dios manda, no músicos o ministriles de viento o cuerda, debatieron en La Moncloa el texto, que llegará a ser legislativo, sobre la importante «Memoria Histórica». Y aquí, en una casita, con vistas al engañoso mar que parece infinito, vuelvo a leer un texto que, siendo norma en teoría vigente (Acuerdo Iglesia-Estado de 1976), también es de Memoria y de Historia. Texto el de aquéllos, muy respetable, y el por mí leído, mucho menos, siendo ambos, aunque muy diferentes, de naturaleza religiosa: en estos tiempos de secularización que corre galopante, la Religión sigue aún en lo importante.

II.- Inimaginable: 

No me podía imaginar que, para comprender el texto del Acuerdo de 1976, tuviera que recurrir a lo que pudiera denominarse «lo constitucional» de la época del Régimen de Franco. Y ¡oh sorpresa! resultó que tal Acuerdo, con el que ahora, en 2021, se pretende proceder al nombramiento del Arzobispo castrense, está redactado cuando estaban vigentes las llamadas «leyes fundamentales» del anterior Régimen, a las que (Leyes fundamentales) se refiere la Disposición Derogatoria de la nueva Constitución de 29 de diciembre de 1978; en consecuencia, Acuerdo en tiempos (1976) aún de la llamada confesionalidad del Estado franquista (el Referendo sobre la Ley de Reforma Política se celebró en diciembre de 1976 y la Ley de Reforma Política entró en vigor en 1977). 

A eso, a propósito del llamado principio monárquico, derogado, volveremos después. 

III.- Más sobre el Acuerdo Iglesia-Estado de 1976: 

En relación al texto releído (Acuerdo Iglesia-Estado de 1976, vigente) y que me referí al principio, escribí diferentes artículos aparecidos en Religión Digital en los meses de mayo y junio de este mismo año. En uno de ellos escribí lo siguiente: