Lo del tribunal y lo del juez faltón (II)

OPINIÓN

Cándido Conde-Pumpido, exfiscal general del Estado y miembro del Tribunal Constitucional
Cándido Conde-Pumpido, exfiscal general del Estado y miembro del Tribunal Constitucional SANDRA ALONSO

08 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El sábado último, 31 de julio, se publicó, en el Boletín Oficial del Estado, la Sentencia del Tribunal Constitucional (número 148/2021), sobre la inconstitucionalidad de normas decretadas por el Gobierno de Sánchez (R.D. 463/2020) contra el COVID-19; también se publicaron ese día los votos particulares de los magistrados discrepantes de la mayoría, entre ellos, el de Cándido Conde-Pumpido. Cuando el texto de la Sentencia se publicó, las noticias sobre ella y sobre lo de Conde-Pumpido, ya viejas, apenas interesaban, pues la «noticia» es el súmmum de lo efímero y fugaz, de escasa duración; tan efímeras que no merecen apenas la pena y, por supuesto, no pagar por ellas. Además están escritas con las orejas, por lo simplemente oído, no con los ojos y la cabeza, por lo bien leído y pensado.  

Fue interesante el insulto de Conde Pumpido, en un borrador de su voto particular, a compañeros, que no compartieron su criterio jurídico, en contra de lo por él pretendido. Es verdad, que en el texto definitivo del voto particular los insultos ya no están, pero la grave falta cometida no se olvidó, ni se olvidará en mucho tiempo. Pretendió Conde Pumpido descalificar a sus compañeros, llamando «legos» y «juristas de salón». Yo exclamo lo mismo que de don Quijote: ¡Vive Dios que me pone en confusión!, máxime si el resultado es la irresponsabilidad, o sea, un insulto que «sale gratis» ; otro de los muchos casos en España de irresponsabilidad total. Y de «Errores gratis» escribimos, anteriormente, en esta misma página Web.  

La palabra «lego» procede, como tantas otras, del lenguaje religioso, secularizado, significando hoy al que es un ignorante. Los gallegos, como Valle Inclán y el insultante, saben mucho de ellos y de ellas, de legas y de Abadesas («la hermana lega que, acurrucada en un banco, con el manojo de llaves en su regazo…», escribió Valle). Y lo de «juristas de salón» refiere a un diletantismo, a un debate en celestes alturas, sobre lo jurídico, rodeado de Venus y de Vírgenes, que corresponde a lo que se llamó «elucubraciones doctrinales». ¡Qué me importa el concepto, estupendo, sin duda, que sobre sí mismo tenga el insultador! Nada, absolutamente nada. Es más, el engolamiento que refleja, por idiotez, merece el desprecio.