Un grupo de talibanes, tras hacerse con el control de Kabul y declarar el fin de la guerra
Un grupo de talibanes, tras hacerse con el control de Kabul y declarar el fin de la guerra STRINGER

20 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Tenía 15 años cuando estaba viendo la televisión y cuatro aviones pusieron en vilo al mundo entero. Era el 11 de septiembre de 2001 y en riguroso directo pudimos ver una de las torres gemelas en llamas cuando, de repente, otro avión chocaba contra la otra. Poco después, un tercer avión caía contra la fachada oeste del Pentágono y un cuarto fue derribado poco antes de llegar a su pretendido destino, el Capitolio. Claramente no eran accidentes, sino atentados terroristas, algo que para Estados Unidos era inédito dentro de su territorio. ¿Las consecuencias? Supuso el inicio de muchas acciones a nivel internacional. Lo primero que se hizo fue identificar quienes eran los culpables de aquella atrocidad. Empezamos a escuchar el nombre de Al Qaeda y de su líder, Osama Bin Laden, que vivía en Afganistán gracias a la protección de los talibanes.

Día sí y día también el país era noticia mientras íbamos haciéndonos expertos en yihadismo. La administración Bush decidió desplegar toda la fuerza militar que pudo con el objetivo de acabar con aquel régimen totalitario, que por cierto había sido armado por los propios norteamericanos cuando no eran enemigos para luchar contra los soviéticos.

Han pasado 20 años y nunca se declaró ninguna paz en el país, y ahora, esos mismos que eran tan malos y había que eliminar del mapa, han vuelto a tomar el poder. Se teme que el país vuelva a estar controlado por la versión más integrista y cruel, especialmente contra las mujeres, los niños y con toda aquella persona que colaborase o trabajase con las potencias que estuvieron allí, entre otras España. La pregunta en los países occidentales es necesaria. ¿Para qué sirvió todo esto? ¿Para que Estados Unidos justificase su venganza y nos enseñase las vejaciones y las torturas en prisiones como la de Guantánamo? Se dejaron muchas vidas, dinero y esfuerzos para ahora salir literalmente corriendo. Encima, se ha abandonado a su suerte a la población más vulnerable, la que menos culpa tiene de todo.