«Alpargatasgate»

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

Pool MoncloaAYOZE MORERA

25 ago 2021 . Actualizado a las 08:52 h.

En el mundo anterior a C Tangana, con su ropero de zapatillas ilustres a 300 pavos el par, el control de acceso al lujo se establecía por los pies. Ni calcetines blancos ni tenis eran consentidos en las discotecas pera de los noventa, una norma que rigió hasta el arranque del siglo, cuando la revolución Zara difuminó el mensaje que la ropa transmitía como semáforo de la cuenta corriente. Hoy conviene no precipitarse en extraer conclusiones porque la modernidad líquida de Bauman también opera en los armarios y una simple camiseta puede ser eso o lo contrario.

Ese intercambio de códigos estéticos, esa confusión perseguida de uniformes cotiza hoy en máximos, como demuestra la aristocracia musical del momento con sus carísimos looks bajos fondos y la fijación del chonismo como corriente de lujo. Aquel viejo chándal de quienes vivían urgidos por la heroína es algo así como el nuevo esmoquin y los calcetines blancos, un rasgo de modernidad descarada. El ciclo se cierra otra vez: lo in está out y lo out está in.

El debate con más capas del verano se organizó en torno a unas alpargatas. Las calzó Sánchez hace unos días y desataron una torpe reacción del PP, prisionero por lo que se ve de los mismos prejuicios de siempre. Cuatro mil años llevan los españoles calzando esas espardeñas inventadas por los egipcios, primero para hacer la guerra y después para hacer el campo, pero los despistados dirigentes de la derecha local observan en ese esparto de siempre algún pecado estético que lo invalida para algunas tareas.