Al césar, lo que es del césar

Ángela Vallina

OPINIÓN

El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes
El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes Eloy Alonso

19 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

España es un país aconfesional y, por ende, la Comunidad Autónoma de Asturias también lo es. Sin embargo, hay veces que parece que esa declaración que se recoge en uno de los apartados del artículo 16 de la Constitución se orilla sin que exista ni una sola razón para explicarlo más allá de una malentendida tradición de tiempos pasados en los que se mezclaba poder religioso -católico- y poder civil. Caminar bajo palio fue recurrente en demasiadas ocasiones pero en pleno siglo XXI no cabe que ningún cargo público, que representa a toda la sociedad, comulgue en ejercicio de su responsabilidad, con ningún credo particular.

El ser humano, se dice, es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. En 2020, Jesús Sanz Montes, aprovechó la homilía del Día de Asturias para atacar al Gobierno Central por la gestión de la pandemia que, a la vuelta del tiempo, ha demostrado ser más acertada que la de otros muchos países.

En 2021, el Arzobispo de Oviedo, volvió a prevalerse del púlpito y el altavoz que le da la mezcla de la celebración civil y religiosa para atacar los logros de una sociedad democrática y avanzada, en un discurso falaz en el que mezcló los toros, el aborto y la eutanasia. Eso sí, a sabiendas de que todo lo que decía falta, con literalidad, a la verdad y a la legitimidad democrática.