Unos y otros frente a los planes de salud mental

OPINIÓN

María Pedreda

18 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

En los últimos días hemos conocido opiniones críticas de distintos profesionales con responsabilidades en la red de salud mental y en la cátedra de psiquiatría de la Universidad asturiana, con respecto a las últimas iniciativas del gobierno central en la materia, entre las que se encuentran el plan de acción de salud mental 2021-2024 a raíz de la pandemia, el proyecto de ley de Unidas Podemos y el borrador de la estrategia nacional de salud mental, tras más de una década de retraso de la obligada actualización de ésta última sin mayores protestas. Sin embargo, nadie del staff de salud mental del gobierno asturiano ha salido en defensa de éstas iniciativas. Algo similar a esto ocurrió la pasada legislatura con el plan de salud mental 2015-2020 propuesto por el gobierno asturiano.

Desde unos y otros se coincide en el mismo reproche por el del carácter ideológico, político o legal de las iniciativas gubernamentales o de los grupos parlamentarios de la mayoría de gobierno, oponiéndolas a la atención psiquiátrica cotidiana, que según ellos ésta sí estaría basada en criterios exclusivamente profesionales, así como en lo que hace referencia a la relación con el paciente, en los términos de la ética de los cuidados y los principios de autonomía, no maledicencia, beneficencia y justicia de la bioética.

No se trata de algo el nuevo el atribuir a la izquierda la ideología y la politización y en sentido contrario a la derecha o al centro la profesionalidad y la técnica. Es aún más frecuente, cuando la izquierda desempeña responsabilidades de gobierno, con la interpretación de sus propuestas como una injerencia inaceptable en la supuesta neutralidad de la técnica y el buen hacer profesional.