«Inspirational»

OPINIÓN

Emamnuel Carrère, en la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias
Emamnuel Carrère, en la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias EFE | Eloy Alonso

27 oct 2021 . Actualizado a las 09:32 h.

Algún día se estudiará el efecto alfabetizador del Premio Princesa de Asturias de las Letras en la capital del Principado. Cada otoño, las librerías engalanan sus escaparates con pequeños altares de libros y fotos del ganador. Expertos en su obra, hasta ayer ajenos a su existencia, aprovechan cada reunión social para exhibir su erudición y cercanía. Parejas, amigos y familiares solucionan regalos de compromiso con libros del nuevo ídolo local de las letras. La ciudad, en definitiva, hace suyo al premiado como si de un deslumbrante fichaje del Oviedo, en su camino de ascenso a primera, se tratara.

Además de todo eso, el galardonado de este año, Emmanuel Carrère, nos dejó un discurso en la ceremonia de entrega tan memorable como poco comentado. Estaba haciendo una intervención de menciones y agradecimientos, con guiños a la literatura en español, cuando de pronto anunció que ahí terminaba el discurso original. Todavía algo asombrado, compartió con el auditorio la inesperada respuesta que recibió de la Fundación Princesa de Asturias tras enviarlo para su traducción: «Me decían que mi pequeño discurso era maravilloso, absolutamente maravilloso, y mi lista de agradecimientos totalmente justificada, totalmente en consonancia con una circunstancia semejante, pero que precisamente en esta circunstancia, cómo decirlo, cabía haber esperado de mí un poquito más, algo -cito en inglés- más inspirational. No sé cuál sería la traducción exacta de este adjetivo: un poco más inspirador, un poco más inspirado, un poco las dos cosas».

Intento imaginar a un empleado o jurado de la Fundación Princesa de Asturias en el acto de escribir a Emmanuel Carrère sugiriéndole dar una vueltina al discurso. Por muy «inmensamente delicado» que fuese el correo, no encuentro forma de alejar la imagen de un productor televisivo devolviéndole a su guionista el nuevo capítulo de la serie, reclamándole un poco más de acción, cama y teta para no dormir a la audiencia.