El miedo

David Suárez Fuente REDACCIÓN

OPINIÓN

Asistentes a una manifestación por la Oficialidad del asturiano
Asistentes a una manifestación por la Oficialidad del asturiano Europa Press | Jorge Peteiro

05 nov 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El debate de la oficialidad del asturiano y el gallego-asturiano (Eo-naviego) siempre ha estado presente en la sociedad asturiana, y ahora más que nunca se habla de nuestra lengua, tras la pretensión de la reforma del Estatuto de Autonomía del Principado de Asturias, que recogerá el reconocimiento del asturiano y el gallego-asturiano como lenguas oficiales. Se trata de un cambio que da cumplimiento a la promesa electoral del partido que ostenta el Gobierno y que a muchos estaña. ¿No es bueno que los políticos den cumplimiento a su programa electoral? La verdad es que se trata de una discusión que ha quedado empañada por los partidos que se niegan a aceptar una realidad: el asturiano y el gallego-asturiano son lenguas que se utilizan en el día a día, y que se deben proteger, garantizando su uso a los hablantes, y dando cumplimiento al artículo 3 de la Constitución Española, en la que se deja claro que además del castellano «las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos».

Para evitar que la oficialidad de nuestra lengua sea una realidad, muchos partidos están utilizando la estrategia del miedo, intentado sembrar dudas y creando falsas polémicas sobre la implantación obligatoria del asturiano en los colegios en todas las asignaturas, cuando sabemos que en otras comunidades, como por ejemplo el País Vasco, existen modelos en los que se fomenta el uso de su lengua simplemente con la obligatoriedad de estudio de una asignatura, que pretende proteger y transmitir un recurso, la lengua, que es un patrimonio cultural. Pero el problema no se queda solo ahí, quienes están en contra de garantizar el derecho a hablar en asturiano, hablan de un gasto desmesurado para implantar una oficialidad, mezclando churras con merinas, y metiendo miedo a la ciudadanía con falsas ideas de recortes en sanidad, educación o servicios sociales. Alardean de ello los partidos que cuando gobiernan sacan la tijera a pasear recortando y privatizando precisamente en estos servicios básicos. Lo que no cuentan es que gracias a la oficialidad nuestra región podría optar a ayudas y premios estatales y europeos, que harían llegar un dinero a Asturias que ahora mismo nuestra región no puede recibir.

La aprobación de la oficialidad no obliga a nadie a hablar en asturiano o en gallego-asturiano. Y lo dice un castellanoparlante que quiere proteger esta lengua que sin duda es un recurso propio de Asturias con el que probablemente no podamos viajar a Estados Unidos o Japón, pero que nos servirá para recordar de dónde venimos, poniendo en valor nuestra tierra y a nuestros antepasados, a los que nunca debemos olvidar. Los negacionistas del asturiano están metiendo miedo a la población, difundiendo el mensaje de que con la oficialidad van a desaparecer las peculiaridades de las diferentes variantes lingüísticas. Otra falsedad que lo único que busca es dividir, por ello quiero poner como ejemplo el uso del castellano, oficial en todo el territorio español, y no por ello se han perdido las peculiaridades lingüísticas de las diferentes zonas del país.

Son muchos los argumentos favorables que demuestran la necesidad de proteger el asturiano y el gallego-asturiano, y no dejarlo como una lengua prohibida que solo se habla en las casas o en el pueblo, como así ocurrió en el pasado. No se dejen engañar con la táctica del miedo, piense por sí mismo y ayúdenos a proteger una lengua que sin su oficialidad podría desaparecer.