La calle Maestras de la República de Oviedo

Emma Álvarez | Olga Muñiz

OPINIÓN

Calle Maestras de la República de Oviedo
Calle Maestras de la República de Oviedo Google Maps

08 nov 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Hoy en Oviedo la luz de otoño se vuelve lúgubre, las noticias hacen que esta ciudad esté gris, triste. Leemos que la calle Maestras de la República de Oviedo va a ser cambiada por Maestros Nacionales. No podemos dejar de preguntarnos qué se pretende con este cambio, más cuando ya existe una calle con el nombre de Maestros. Una calle es un homenaje a una persona o colectivo que haya hecho algo para merecer ese reconocimiento. Sabemos qué educación impartían las «Maestras de la república», lo que no sabemos es a quiénes quieren homenajear con Maestros Nacionales, si es verdad que el «apellido» nos da la pista.

Este bipartito parece empeñado en quitar de las calles cualquier nombre que recuerde a las personas que lucharon por la democracia en este país pero sobre todo si se trata de nombres de mujeres. Así es como no tendrán calle en esta ciudad, Gloria Fuentes, Matilde García del Real, Aurora Albornoz, Flora Tristán, Concepción Arenal, María Josefa Canellada… todas han hecho aportaciones en distintos ámbitos que les valen el aprecio de la ciudadanía, pero parece que no hay mujeres válidas para el reconocimiento de este gobierno.

Hay políticos que cuando no gobiernan lo judicializan todo, incluso en nombre de la democracia y la libertad pero una vez más confunden el significado de esas palabras. La sentencia dio la razón con argumentos como «el grupo de personas que estudiaron y propusieron los nombres para esas calles no eran imparciales», se ve que estos sí son imparciales, y sin duda nada sectarios. Parece ser que Miguel Ángel Blanco  sí tiene méritos para tener calle, pero las Trece Rosas no: esta es la manera que tiene alguno de entender «el pasar página», «el mirar al futuro enterrando el pasado» (bien tapado, incluso en las cunetas). Seguir con calles como Juan Yagüe, »carnicero de Badajoz», es una vergüenza para cualquier ciudad, para Oviedo también, por más que nuestros gobernantes estén encantados.