Pensiones, el nuevo frente

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

Alberto Ortega | Europa Press

04 nov 2021 . Actualizado a las 09:13 h.

Vienen duras. El estado de bienestar es bello, pero hay que pagarlo. Ahora tenemos un ministro de Inclusión y Seguridad Social que quizá no sea muy político en el mal sentido de la palabra, pero entiende de números. Y esos números le dicen que a partir del año 2023, que es cuando empiezan a jubilarse los españoles nacidos en el baby boom, no habrá suficiente dinero para pagar sus pensiones. Ya no lo hay ahora, que el sistema ya consumió casi todo lo que había en la hucha y hay que echar mano del dinero de los Presupuestos, pero la llegada escalonada de los babyboomers puede provocar el colapso. Un país con el sistema de pensiones públicas quebrado o con dificultades para pagar sería la imagen viva del desastre. Provocaría una tensión social sin precedentes.

Quizá no venga mal recordar que en la crisis financiera del 2008, cuando centenares de miles de personas perdieron sus ingresos, los abuelos pensionistas impidieron ese desastre y sostuvieron a sus familias a costa de sus ahorros y privaciones. Lo menos que pueden hacer los poderes públicos es recordarlo, aunque solo sea a efectos de gratitud, y lo menos que podemos hacer los ciudadanos normales es comprender cuánto significa un universo pensionista sin problemas de supervivencia. Yo creo que ambas circunstancias se dan, porque esos poderes públicos aplicaron el IPC a la subida de las pensiones y no hubo protestas en el cuerpo social. Se podrá seguir haciendo, al menos mientras la Unión Europea no empiece a apretar con el déficit, cosa que alguna vez ocurrirá.

Pero no parece suficiente. Lo que justifica la propuesta de Escrivá de subir las cotizaciones durante diez años es que los Presupuestos ya no darán más de sí. Hay que acudir al socorro ciudadano y recaudar más. Hay que subir las cotizaciones a la Seguridad Social. En principio se trata de medio punto, que no parece mucho, pero es otro desembolso que precede a la reforma fiscal en la que trabaja el Ministerio de Hacienda. Hace poco le escuché a Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, que la cotización a la Seguridad Social es un impuesto más, con lo cual intuyo que se abre un nuevo frente de discordia, añadido a la negociación de la reforma laboral.