La ordinariez y Saturno nos devoran

Xose Carlos Caneiro
xosé carlos caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

Isabel Infantes

15 nov 2021 . Actualizado a las 09:26 h.

En el 2013, Pierre Bayard publicó un volumen de título curioso: Cómo hablar de los libros que no se han leído. El arte de no leer es una realidad en nuestra vidas. Incluso podemos afirmar que en este siglo XXI, el arte de no leer (o leer mal) ha alcanzado la cúspide. El insigne Pablo Iglesias, otrora político relevante, ya evidenció que un profesor universitario podía confundir la crítica con la ética en la obra kantiana. A los políticos les convendría sumergirse en los entresijos del filósofo que le otorgaba a la razón un papel primordial en toda moral. La razón propició las Luces y la Ilustración. Después vino la posverdad, o sea, la mentira. Y Sánchez. Qué más da.

Bayard era un profesor de literatura que hablaba de libros que nunca había leído pero que sabía contextualizar. Resultaba relevante la situación del libro y no el libro en sí mismo. El acto de leer no importaba demasiado. Él, aun sin quererlo, anunció los tiempos que sufrimos: se lee más que nunca, pero se lee mal. La lectura es reflejo del presente: célere, voraz, frívolo, tan ordinario que atemoriza. El reflejo de todo ello está en las instituciones.

No dejo de preguntarme cómo es posible que algunos ministros, ministras o ministres hayan llegado tan lejos. No cito sus nombres, para qué. Cualquier persona informada, escuchando tanta majadería, distingue a unos de otros. Me preocupa que un partido centenario como el PSOE haya pactado con los que ha pactado. Hablan los politólogos de Gobiernos Frankenstein. Yo hablaría de Gobiernos Celidonio, que era aquel alcalde de Risco embadurnado de tosquedad. ¿Dónde hemos llegado? Hemos pasado de tener ministros primeros en sus promociones a tener lo que tenemos, salvo excepciones. Eso sí, en inglés hemos dado pasos relevantes.

Ni Sánchez ni Casado precisan traductores para expresarse inglesmente. Y hasta Zapatero ha escrito un libro sobre Borges, que yo, borgeano confeso —y entono el mea culpa— aún no he leído, pero leeré. Del libro no hablan demasiado bien los borgeanos. Borges tampoco hablaría bien de Zapatero. Con él comenzó todo lo que sufrimos en materia cultural, y no solo cultural. Con él comenzó a dividirse España en buenos y malos. El rencor renació, como una niebla que todo lo empapa. La brillantez fue difuminada. Hasta que venció el Saturno de la ordinariez. Se comió a su hijo, que era la España dinámica y potente que nos legó la Transición.

Y en esas estamos. Con Saturno que, según Freud, estaba relacionado con la melancolía y la destrucción, convertido en paradigma de la virtud.

La mayoría de los políticos actuales hablan del presente como un libro que no han leído. Vuelan a ras de suelo y carecen de perspectiva. Detestan la disidencia. Hablan y hablan. Y, a veces, santos inocentes, hasta les creemos.