La Constitución de Weimar, libros y España (segunda parte)

OPINIÓN

Visita de Hitler a España en 1941, en una revista de tropas junto a Franco. En esa fecha el espía nazi Karl Arnold ya había montado su red en España
Visita de Hitler a España en 1941, en una revista de tropas junto a Franco. En esa fecha el espía nazi Karl Arnold ya había montado su red en España

09 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.
 «Consternado, he visto a la mayoría de los alemanes adherirse con entusiasmo a la barbarie nazi»,  William L. Shirer

Muchas veces los mismos textos, que analizan fenómenos políticos, y para aquellos que nada tienen que ver con ellos, pues ni los protagonizaron ni sufrieron directamente las consecuencias, esos mismos textos pueden ser pre-textos, para tratar de comprender e iluminar otras realidades, las suyas, más o menos parecidas, utilizando la realidad o, incluso, la ficción. Así, lo ocurrido en Alemania puede ser texto para los alemanes y pretexto para los españoles.  Desde ese punto de vista, es indudable que el llamado período (catorce años solamente) de la «Constitución de Weimar» es genuina y políticamente alemán: una Constitución que entró en vigor el 11 de agosto de 1919 y que no llegó a ser formalmente derogada, datando su final, por cambio de identidad, el 23 de marzo de 1933, fecha de publicación de la Ley «para superar la miseria  del Pueblo y el Estado», conocida como Ley de plenos poderes, que «transfirió al gobierno un poder legislativo ilimitado» (Dieter Grimm). Y recuérdese que Hitler fue designado canciller del Reich, no presidente, meses antes, desde el 30 de enero de 1933.   

Tragedia en el principio y tragedia en el final. Tragedia al principio, al perder Alemania la Primera Guerra mundial y tener que afrontar un cambio revolucionario, paso de Monarquía (abandono y posterior abdicación de Guillermo II) a República, y tener que «vérselas» con un Tratado de Paz, el de Versalles, firmado el 28 de junio de 1919, que fue una sanción muy dura y durante mucho tiempo para Alemania y su recuperación en todos los órdenes. Y Tragedia al final con otra tragedia aún superior, la llamada «catástrofe alemana», con la llegada al Poder de Hitler y el Partido nazi, la derogación de hecho de la Constitución de Weimar, como indicamos, y todo que hicieron después, desde El Holocausto a la derrota de la Segunda Guerra mundial.

El tiempo político que nació en 1919 con la «Constitución de Weimar» fue la primera experiencia, de naturaleza democrática, en la Historia de Alemania, caracterizada por una importante tradición autoritaria, incluso de militarismo. Eso fascinó mucho a los españoles, pues el Régimen democrático de 1978, en España, fue también la primera experiencia, en el contexto, también, de una gran tradición de autoritarismo político,  y teniendo en cuenta la breve poca duración y el fracaso de la II República española. Un Régimen, el de 1978, que aún no está concluido, estando abiertas muchas cuestiones importantes, no sabiendo cuál será su final.