30 años de unas navidades negras de carbón

OPINIÓN

Minero detenido en las movilizaciones mineras durante el encierro del Pozo Barredo. Mieres. Asturias 1991
Minero detenido en las movilizaciones mineras durante el encierro del Pozo Barredo. Mieres. Asturias 1991 Eduardo UrdangarayRamón Jiménez

Se cumplen tres décadas de la gran huelga minera de 1991-92 que culminó con una marcha contra la reducción del sector minero

12 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El aniversario de la movilización minera del fin de año de 1991 e inicio de 1992 ha pasado sin casi notarse. Como suele ser habitual en los aniversarios obreros o sociales, que pasan desapercibidos para el gran público, frente a los más institucionales u oficiales. La lucha obrera siempre es poco visualizada en la Historia Oficial, porque no es la de los ganadores.

Asturias y nuestro sector minero tienen un largo historial de combatividad, desde las huelgas de principios de siglo, la del 1906 a la del 17, la Revolución de 1934, las huelgas de los años 60 y, ya en democracia, en los años 80. En la recta final del siglo XX, este conflicto entre el final de 1991 y el inicio de 1992. Un sector siempre en crisis y siempre en conflicto, que aún hoy, pese a la descarbonización, sigue manteniendo actividad y sigue latente, por lo que siempre queda pendiente una última batalla.

El 26 de diciembre es cuando se inicia la huelga de 20.000 mineros de Hunosa y Minas de Figaredo, cifra que ahora resulta astronómica, a mediados del mes de enero de 1992, con la exigencia de que el Instituto Nacional de Industria (INI) retirase un plan de empresa para Hunosa, que preveía eliminar 6.000 empleos. El nivel de conflictividad con el encierro en el Pozo Barredo y las movilizaciones aledañas fueron referencia informativa y sacudieron los cimientos del aquel entonces gobierno socialista. Porque, si bien el PSOE siempre ha sido el partido mayoritario en las minas de las cuencas, no por ello el gobierno de Felipe González, con Carlos Solchaga de ministro de economía, no descartaban la vía del fin del sector. Porque en aquella Europa de bloques, Thatcher y Felipe eran del mismo bando.