Tras el esperpento, la desconfianza

Fernando Ónega
fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

JUAN MEDINA | Reuters

05 feb 2022 . Actualizado a las 10:01 h.

Qué les voy a contar que ustedes no sepan: todo ha sido un despropósito. Una presidenta del Congreso que es un encanto, pero ese día no supo sumar y le produjo al Gobierno el mayor sobresalto de la legislatura. Dos diputados navarros que por la mañana estaban con la reforma por el bien de España y por la tarde estaban contra la reforma, también por el bien de España. Un diputado del PP que se equivocó de bando, por lo visto es humano y se equivocó alguna otra vez, pero el Parlamento es el único lugar del mundo donde rectificar es más difícil que cambiar de compañía telefónica. Se suma todo eso y sale una votación surrealista que algunos cronistas eufóricos elevan a la categoría de esperpento. Pero no pierdan la esperanza, que el surrealismo puede continuar porque los perdedores que empezaron siendo ganadores están dispuestos a llegar al Tribunal Constitucional.

No tengo más comentario sobre el episodio, porque el resto es tal enjambre de normas, contranormas, reglamentos, antecedentes, intoxicaciones y aportaciones de derecho comparado que nos lleva a un laberinto.

El que mejor simplificó la cosa ha sido el ministro Félix Bolaños, quien, en conversación con Alsina, liquidó el tema por la vía rápida: un gol en propia puerta también da una liga o una copa. Es decir, que no se cuente con el Gobierno ni con el PSOE para esa salida honorable que sería repetir la votación: la pelota entró, es la liga lo que está en juego y el Constitucional será como el VAR de los partidos de fútbol.

El combate se ganó de chiripa, la victoria fue precaria como el empleo que se quiere corregir, pero el decreto está vigente.

Lo trascendente empieza a ser cómo queda la gobernación del país después del esperpento. Y me temo que ha entrado en el territorio de la desconfianza. El portavoz de Esquerra, señor Rufián, dijo que no rompía el bloque de investidura, pero quedó claro que esos compromisos dependen de la necesidad del momento. Imagínense ustedes que no avanza la mesa de diálogo de Cataluña y a Esquerra se le ocurre pedir gestos sobre la amnistía o la autodeterminación: si en la reforma laboral negó su apoyo, lo puede negar en cualquier otro proyecto de ley. O sea, que vamos hacia una estabilidad limitada. Esquerra pasa a ser el partido decisivo, porque el ensayo de mayoría alternativa solo funciona si un diputado del PP regala su voto.

La otra duda que calientan los medios informativos es el futuro de Yolanda Díaz. Fue muy abrazada y felicitada la tarde del jueves, pero su proverbial eficacia para el consenso, uno de sus valores más apreciados, quedó algo devaluada. Yo le diría, no sé si por paisanaje o por conocimiento, aquello de «señora, usted vale mucho». Es decir, que no se deprima. Lo que ha perdido en este combate es recuperable. Solo necesita que su reforma consiga eliminar o reducir lo más doliente, que es la precariedad.