Solteras con gato

OPINIÓN

María Pedreda

24 feb 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

No tengo hijos ni los voy a tener. No es una decisión, no es algo que tuviera planeado. Surgió así. Uno va cumpliendo años y restando posibles, así que no hay mucho que puedas hacer al respecto. La vida es así. No es agradable, no es mi deseo, pero es lo que hay. 

Entre las obsesiones delirantes entre esos ultras que creen estar dando la batalla cultural, o las batallas culturales, o la fantasmada que toque, están los hijos. No los suyos o los de sus amigos, no: los hijos de quienes no tienen hijos, sin importar razones. Da igual que las políticas que persiguen estén destinadas a precarizar el empleo, privatizar la sanidad y eliminar la educación pública, están muy preocupados por el hecho incontestable de que cada vez tenemos menos hijos. Tienes menos hijos y luego hay menos gente a la que explotar laboralmente de adulta, y eso no se puede permitir. Lo de tener que ponerse a trabajar de verdad, digo. 

En cualquier caso, esta obsesión alcanza altas cotas de vergüenza ajena cuando entramos en el mundo incel, el brazo armado de los fachas bien vestidos, la mano de obra, por así decir. El odio se transforma a veces en una caricatura grotesca, como la visión que tienen estos héroes de la libertad sobre las mujeres solteras que viven con un gato.