La imagen la sirve una agencia, con el siguiente pie: Boris Johnson trabaja a bordo de su avión cuando regresa de Arabia Saudí tras pasar un día fortaleciendo los lazos con las naciones del Golfo. Teniendo en cuenta que lo lógico hubiese sido cazar al premier en una fiesta, la foto es noticia en sí misma. La invasión de Ucrania ha sido una catarsis para Boris, que anteayer andaba corriendo en meyba por los parques, como si eso lo alejara de los botellones en Downing Street. Ahora, todo aquello parece muy lejano, olvidado. Y hay que aprovecharlo. Hay asesores que valen un potosí. Podemos imaginar a lo suyos colocando el maletín, papeles y un vaso de agua, he escrito de agua, en la mesa del avión, para dejar claro que, en efecto, estamos aquí ante un hombre en pleno ejercicio neuronal. Y el diálogo previo al disparo de la cámara: Remánguese la camisa, señor. Una cosa más, señor, coja el portátil. ¿Y qué hago? Pues si quiere ser reelegido, señor, mejor no haga nada.
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