Por qué es necesario el dinero en efectivo

Gregorio Izquierdo Llanes DIRECTOR GENERAL DEL IEE

OPINIÓN

CHAMILA KARUNARATHNE

25 mar 2022 . Actualizado a las 09:01 h.

La digitalización de los pagos, entendida como la utilización de terminales y tarjetas, es cada vez más imparable, cuando no obligada, como sucede en el comercio online. Por otra parte, en el momento de la pandemia el rechazo al contacto físico se extendió al dinero. Además, la utilización de efectivo en las transacciones está bajo cuestión permanente por parte de la Administración tributaria y de las autoridades de blanqueo de capitales.

En este contexto tan adverso para el dinero en efectivo ha surgido lo que el BCE ha denominado como «la paradoja de los billetes», que se refiere a que, a pesar de que la demanda relativa de dinero en efectivo para realizar transacciones ha decaído sustancialmente con relación al pasado, el dinero en circulación está en máximos en la eurozona. Esta aparentemente anomalía se explica porque el dinero en circulación está en su mayor parte cumpliendo funciones adicionales, como la de servir de depósito de valor y/o ser utilizado fuera de la zona euro.

En un entorno de tipos de interés nominales negativos, el dinero en efectivo sirve como depósito de valor mejor que nunca, ya que no tiene ningún coste financiero de oportunidad, salvo los de custodia y riesgo físico de pérdida. Las crisis económicas aconsejan reforzar las posiciones de liquidez y, por lo tanto, la propensión a mantener efectivo, para evitar los riesgos de contraparte y de depreciación de activos. A este respecto, las crisis financieras, cambiarias y/o bancarias suelen provocar largas colas de retirada de efectivo.

El otro gran destino del dinero en efectivo es utilizarlo como transacción fuera del ámbito territorial de su emisión. Esta era una función tradicionalmente reservada al dólar. Pero, en la actualidad, muchos euros físicos están utilizándose como depósito de valor en terceros países con monedas débiles o con sistemas bancarios menos sólidos, como sucede en algunos países en transición del Este de Europa, que se caracterizan además por una mayor relevancia de la economía informal.

De cualquier modo, siempre habrá demanda de efectivo para transacciones. Una razón es que hay quienes lo prefieren en sí mismo, porque les da más confianza. Hay ciudadanos que prefieren no compartir fuera de su país sus datos bancarios o de tarjeta por miedo al fraude, por eso el turismo es un catalizador del efectivo. Otra razón es que quieren disfrutar de las ventajas del anonimato que supone las compras en efectivo. De hecho, ese es uno de los grandes problemas del dinero digital, la dificultad de garantizar la privacidad y confidencialidad al respecto.