Confiamos en la juventud

Jessica Castaño
Jessica Castaño REDACCIÓN

OPINIÓN

Un grupo de jóvenes repasan en un banco antes de entrar a realizar los exámenes de la ABAU.
Un grupo de jóvenes repasan en un banco antes de entrar a realizar los exámenes de la ABAU. CAPOTILLO

12 ago 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Hoy se celebra una jornada especialmente importante para el futuro de la sociedad: el día internacional de la juventud. 

Y no quiero dejar pasar este día sin pararme a reflexionar sobre los problemas de la juventud de entre 15 y 24 años, visto que esta categoría representa una parte considerable de nuestra sociedad.

Serán la población adulta  del mañana, serán, en gran medida, quienes descubrirán los desafíos del mundo moderno. Muy a menudo serán el origen de los movimientos sociales  y los que pongan en práctica los valores de tolerancia, intercambio e igualdad. Jóvenes y desarrollo es un binomio esencial.

En la actualidad, las prioridades son el acceso a la educación y a las nuevas tecnologías, la posibilidad de encontrar trabajo, la mejora de la sanidad, la lucha contra la delincuencia y las drogas, la prevención del VIH además de la protección del medio ambiente. Pero queda mucho por hacer para que la juventud disfrute de unas buenas condiciones de vida.

Sin embargo, pocas veces la necesidad de incluir a la juventud en los planes de desarrollo se ve materializada en proyectos concretos. Y esto suele ser porque no somos capaces de captar su atención. 

Es necesario trabajar en el desarrollo juvenil de forma diferente, rompedora...

Personalmente, quiero trabajar con la juventud, porque creo que es una oportunidad para mi progreso personal, y si todos lo hiciéramos, sería un gran progreso social. Quiero que se les aseguren condiciones para que las oportunidades no se conviertan en brechas. Y eso pasa por la igualdad de acceso y control de los recursos. Confiar en la juventud es la clave. 

Creo que toda la sociedad debería de trabajar no «por la juventud» sino «con la juventud», para que cuando nosotros y nosotras  no estemos, ellos y ellas puedan seguir trabajando. No hay que darles nada construido, hay que apoyarlos a generar las condiciones para que su potencial haga el resto. Y esto implica a toda la sociedad.

La participación de la juventud en el desarrollo es una responsabilidad compartida que tenemos todas las personas que hemos decidido dedicar nuestras vidas al desarrollo, y quienes asumimos nuestro trabajo como un medio a través del cual las juventudes pueden mejorar sus condiciones de vida respetando siempre sus derechos.