44 años de Constitución con pocos cambios que contar

OPINIÓN

04 dic 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

En este mes de diciembre, el de más celebraciones de todo el año, se cumplen 44 años desde que la mayoría de ciudadanas/os del Estado Español decidiera con su voto aprobar la Constitución, tratando de olvidar las atrocidades cometidas por los vencedores de la Guerra Civil Española durante los cuarenta años que consiguieron mantener el poder, al cual pretenden volver viendo cómo se están desarrollando los acontecimientos políticos en los últimos tiempos, precisamente dentro de los denominados espacios constitucionales que deberían estar para el debate político limpio y transparente, pero sin embargo vemos que todo vale con descalificaciones de unos adversarios a otros con mentiras insultos y engaños para perpetuarse en la política ,como en el reciente caso que pudimos presenciar con los brutales ataques del fascismo contra la ministra de igualdad Irene Montero, con titulares en todos los medios nacionales e internacionales haciéndose eco de la violencia institucional en nuestro país, la cual se repite ya con demasiada frecuencia por parte de los que se les llena la boca hablando de constitución, patria y democracia. Si todo esto e infinidad de cosas muy graves que se suceden cada vez que vemos un debate parlamentario, se permite dentro de esos ámbitos de los que se erigen en representantes del pueblo, el resto de lo que ocurre diariamente fuera de ese espacio político no necesitamos imaginarlo, porque lo vivimos directamente en nuestras vidas con la aplicación de todo tipo de injusticias y recortes básicos.

 El sí a la Constitución era la gran esperanza entonces para todas/os las ciudadanas/os porque aquel 6 de diciembre de 1978, suponía un cambio importante, no solo por el fin de la dictadura franquista, si no por el avance teórico, hacia un Estado de derecho y democrático. El tiempo transcurrido en estos años, tantos como los sufridos de dictadura, nos ha vuelto a situar casi en el punto de partida, ¡es decir! Ni estado de derecho, ni democrático al menos para la mayoría de ciudadanas/os de este país, si tenemos en cuenta que aquella Constitución aprobada no se corresponde hoy con las necesidades ni libertades de la gente.

La alternancia política continuada de los gobiernos del P.S.O.E y P.P, han ido mes a mes y año a año, liquidando el denominado estado de bienestar, creando nuevamente una dictadura 'más benévola', pero una dictadura, en la que, con mayorías absolutas, o con pactos políticos para gobernar, se ha ido fomentando el actual estado de cosas que ocurren en nuestra sociedad. Por lo que la opinión generalizada entre las ciudadanas/os, es que 44 años después la Constitución tiene grandes carencias y solo beneficia a los más poderosos.

La victoria del Partido Popular en 1996 basándose y apoyándose en leyes aprobadas por la anterior mayoría socialista con Felipe González al frente, posibilito en gran medida que hoy exista una escasa base democrática. Desde los derechos de las/los trabajadoras/es, de los inmigrantes, el régimen de seguridad social, las prestaciones por desempleo, la edad para el cobro de la jubilación, el ataque a las autonomías dentro del Estado Español, el aumento del control a la ciudadanía a través de sucesivas leyes represivas, (Ley Mordaza), venta de suelo municipal para beneficio de la especulación y vía de escape al dinero negro, reducción de salarios, incremento desproporcionado del coste de la vida, reducción de servicios públicos, por citar algunos ejemplos, han sido el escenario del recorte democrático de estos últimos años, pese a  que algunas cosas estén cambiando favorablemente  desde la perdida de mayorías absolutas, la composición de un marco político distinto y la presión que supone también gobernar en coalición ,sin que estos cambios que se van percibiendo den aun para cambiar una Constitución obsoleta y nada democrática.

La actual Constitución, no ha servido para la construcción de una sociedad más justa e igualitaria, porque atenta contra los más elementales derechos de la ciudadanía. Es necesario seguir reivindicando el Estado de Derecho y democrático autentico, y no solo a través de testimoniales declaraciones democráticas (mientras las actitudes de los que mandan son autoritarias).

La sociedad sigue bajo la amenaza de seguir perdiendo los más elementales y mínimos derechos. La actual Constitución debe ser modificada, puesto que no es si no papel mojado.

La sociedad necesita una Constitución democrática y Social donde se garanticen de verdad los derechos de las personas, de las/los trabajadores/as, de las mujeres, de los jóvenes, de los inmigrantes, las jubilaciones públicas, que evite la explotación y la precariedad se incrementen, como consecuencia de las leyes que garantizan que el trabajo es una mercancía más en competencia con los mercados; que liquide la corrupción dominante, el militarismo y sus delirantes aventuras exteriores, que coloque en el poder político a la mayoría económica y Social; que imponga el respeto a la soberanía de los pueblos que conforman el Estado Español, y que el gobierno que surja en cada momento de las urnas, se deba al pueblo y dependa de él, y que no practique el servilismo y entreguismo a intereses del gran imperio mundial.

Es necesario revitalizar el movimiento democrático en general y generar la esperanza de un cambio Social verdadero, en una transformación de las bases del sistema, que lo conviertan en una democracia más garantista que la actual, en un régimen en el que sea la mayoría la que determine las leyes y que el gobierno exprese los intereses de las trabajadoras/es, que son la mayoría absoluta de ciudadanas/os.

La ciudadanía tiene derecho a decidir también, pero para ello habría que consultárselo si en esto que se llama democracia constitucional, tiene cabida un estado monárquico.

La historia la hacen las mujeres y los hombres unidos hacia un objetivo común, y no los gobiernos que no representan la mayoría absoluta de la población, aunque estos se empeñen en decirnos que gobiernan con el apoyo de la mayoría democrática. La mayoría de la población la componen las/los trabajadoras/es a los cuales los gobiernos nunca les piden su opinión a la hora de aplicar políticas sociales negativas, cuando es tan sencillo saber que el interés de estos no es otro, que el progreso, la seguridad social, el bienestar y la paz.

Cándido González Carnero

Exsindicalista sector naval