Pasar por judío

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

Biel Aliño | EFE

28 jun 2023 . Actualizado a las 09:20 h.

Se suele identificar la cumbre de la soberbia carrera de Gregory Peck con el personaje de Atticus Finch, como si el abogado de Matar a un ruiseñor fuese la alegoría perfecta de la idea que tenemos del actor, de su elegancia soberbia, de su integridad y compromiso. Pero hay otra película menos conocida, La barrera invisible, dirigida por Elia Kazan en 1947, en la que Peck interpreta a un periodista que recibe el encargo de escribir una serie de artículos sobre el antisemitismo. Tras darle vueltas al enfoque —ay, el enfoque—, Philip Green comprende que la mejor manera de comprobar si la civilizada sociedad cristiana blanca neoyorquina es tan civilizada como cree es hacerse pasar él mismo por judío y exponerse a lo que ellos se exponían en aquel año 47 tan próximo a la solución final. Es fácil deducir qué es lo que se encuentra y aplaudir su lucidez para denunciar que, además del trazo grueso del racismo contra el que combatía Atticus Finch, existe otro levantado con pluma y martini que practican quienes callan aunque les disguste lo que ven, quienes callan y jamás dan un paso adelante, quienes callan y no dicen que no, instalados en el lado confortable de la vida y responsables, también, de que todo siga igual.

Sobre eso tenemos que interrogarnos todos ahora que entran en las instituciones señores que proponen darle al reloj y situarnos varias décadas atrás cuando se abortaba pero fuera, las personas LGTBI no existían más que en sus casas, la memoria histórica era una batallita de los abuelos que no nos competía y los maridos le pegaban a sus mujeres lo normal. Hay una forma de militar que tiene que ver con la palabra, porque aquello sobre lo que se discute también es importante. Y una forma de militar en la que solo hay que hacerse pasar por judío para saber lo que hay.