Fotografía de vallas publicitarias electorales de los candidatos en Asturias del PSOE y del PP, Adrián Barbón y Diego Canga
Fotografía de vallas publicitarias electorales de los candidatos en Asturias del PSOE y del PP, Adrián Barbón y Diego Canga J.L.Cereijido | EFE

15 jul 2023 . Actualizado a las 09:14 h.

Si hace unas semanas les transmitía mi asombro ante la festiva reacción del Partido Popular de Asturias tras los resultados cosechados en las elecciones autonómicas, hoy creo justo señalar el ejercicio de sensatez que la formación de centroderecha ha trasladado al anunciar que no presentarán candidato en el pleno de investidura que la JGPA celebrará los días 18, 19 y 21 de este mes de julio.

De este modo, los populares facilitan que Adrián Barbón, cabeza de la lista más votada en los comicios del pasado mes de mayo, sea reelegido presidente del gobierno del Principado de Asturias sin necesidad de contar con más votos que los de su propio grupo parlamentario.

Buenas noticias para quienes sostenemos que no hay mejor forma de aislar a las minoritarias formaciones extremistas, a derecha e izquierda, que a través del acuerdo entre los dos grandes partidos.

¿Imagina el lector cuántos gobiernos municipales y autonómicos de coalición con participación de la extrema izquierda o extrema derecha nos habríamos ahorrado si PP y PSOE hubieran acordado facilitar el acceso al gobierno de la lista más votada? 

La apuesta porque aquellos que han ganado las elecciones puedan acceder al poder sin necesidad de coaligarse con formaciones a su izquierda y la disposición de colaborar con el futuro gobierno autonómico en dar solución a los principales problemas de la región, sitúan al PP asturiano como una oposición seria. Es el primer paso para ser una alternativa real de gobierno que, sin olvidar intereses partidarios, antepone los intereses de Asturias.

Parecen haber hecho suya aquella cita de Marco Aurelio: «lo que no es útil para la colmena, no es útil para la abeja». 

Con su posición en la citada sesión parlamentaria de investidura, los diecisiete diputados del Partido Popular dan a elegir a la Federación Socialista Asturiana entre formar un gobierno monocolor abierto a grandes acuerdos con los populares o, por el contrario, dar entrada en el ejecutivo autonómico a Izquierda Unida y, por lo tanto, trasladar el mensaje de que la acción del futuro gobierno se desarrollará desde posiciones de izquierda y extrema izquierda. 

Aunque ambas fórmulas de gobierno son, por supuesto, legítimas, algunos esperamos que el devenir de Asturias se moldee desde un reformismo moderado, permitiendo que la inmensa mayoría de asturianos nos sintamos representados por el gobierno de nuestra tierra. 

El Principado de Asturias precisa de profundos cambios que le devuelvan el adjetivo «próspera».

La reforzada mayoría absoluta de treinta y seis votos, la suma de los escaños de los grupos parlamentarios de PP y PSOE, a la que podría sumarse el diputado de FORO Asturias —ya ha anunciado su responsable abstención en la investidura— podrían articular con éxito una legislatura reformista.

Quien les escribe no puede asegurarles que así sea, pero está convencido, dadas las convicciones moderadas y la apuesta por la negociación, que la decisión que ha ocupado estas líneas ha sido impulsada por Álvaro Queipo, secretario general de los populares asturianos.

Sea como sea, la apuesta por la responsabilidad y el sentido común siempre es una buena noticia.

Fijada la posición del principal partido de la oposición, en Adrián Barbón, y la formación que lidera, está la decisión de actuar con idéntica sensatez.