Las justificaciones

OPINIÓN

Los votantes dejarán el sobre en una bandeja y serán los responsables de la mesa electoral los que lo introducirán en la urna
Los votantes dejarán el sobre en una bandeja y serán los responsables de la mesa electoral los que lo introducirán en la urna José Manuel Casal

21 jul 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Una periodista gaditana que estaba grabando una información delante de la Diputación de Cádiz no se podía imaginar que sus palabras fueran alabadas por una mujer que pasaba a su lado. Tal fue el entusiasmo que le causó que esperó a que terminara para soltarle «¡ole tu coño!». Aunque sea una expresión burda y soez y salvando las distancias, otra profesional de la comunicación bien podía haber recibido el mismo elogio al rebartirle a Alberto Núñez Feijóo (alias ‘Fakejóo’) que no estaba diciendo la verdad cuando afirmaba que el PP había revalorizado siempre las pensiones. Silvia Intxaurrondo le recordó en directo que ni en 2012, ni en 2013 ni en 2016 los populares lo habían hecho, a lo que el político gallego, que siguió diciendo que estaba en lo cierto, le emplazó a consultar la hemeroteca y a rectificar sus afirmaciones. Obviamente quien tuvo que matizar sus declaraciones fue el líder del PP, aunque lejos de reconocer que mintió, prefirió justificarse diciendo que había sido inexacto. 

La pregunta es clara: ¿puede alguien que no dice la verdad ser el máximo dirigente político de España? Habrá quien tire por la calle del medio con el clásico «todos los políticos mienten» y «todos los políticos son iguales», pero por mucho desgaste o falta de simpatía que pueda despertar Pedro Sánchez y la izquierda a la izquierda del PSOE, ¿se merece la derecha volver a La Moncloa? No me parece una simple anécdota que un señor que aspira a gobernar nuestro país haya tenido relación con un narcotraficante, y que lejos de aclarar las cosas, considere que ya dio las explicaciones oportunas en el parlamento de Galicia. La última perla que se ha sacado de la manga es que ahora con Google es mucho más fácil saber quién era Marcial Dorado que cuando se fotografió con él en los veranos de 1995 y 1996 (en 1990 ya había sido detenido dentro de la llamada ‘operación Nécora’). No voy a entrar a valorar si tuvo problemas de salud el pasado miércoles que le obligaron a suspender la campaña, pero da que pensar que esa justificación estaba más acorde a la casualidad de que ese mismo día tuvo lugar el debate en RTVE, en el cual él rechazó participar. Alguien que por interés personal no quiere mostrar sus cartas ante la ciudadanía no merece el respaldo ni tan siquiera de su partido.

Las urnas dirán qué opina el pueblo español, que parece que afortunadamente se va a movilizar masivamente (ya solo por el aumento del voto por correo se presagia un buen dato de participación, y cabe felicitar a todo el personal de Correos por la magnífica gestión) sin que condicione ni el fuerte calor ni la fecha (con un puente en varias comunidades autónomas). Los modelos que propone la izquierda y la derecha son antagónicos en todos los sentidos, y ahí es donde creo que la sociedad tiene el papel fundamental que justificar con su voto su preferencia. Se me hace difícil entender que la juventud se sienta más afín con Vox, porque compartiendo que todavía queda mucho camino por recorrer para lograr la emancipación juvenil, las y los estudiantes han tenido a su alcance más becas concedidas por el Estado que nunca antes. Me parece que las y los trabajadores de este país, que gracias a la reforma laboral han visto mejoradas sus condiciones (mayor número de contratos indefinidos, subida del salario mínimo interprofesional), prefieran la normativa anterior que abarataba el despido. No puedo pensar que las y los pensionistas, los cuales casi 10 millones de personas han visto incrementadas sus pensiones (un 8,5% las contributivas y un 15% las no contributivas), prefieran volver al 0,25% de épocas anteriores al actual gobierno de coalición progresista. Son tantas las diferencias entre ambos bandos y tantos los ejemplos y la manera de afrontar las situaciones y las dificultades que no puedo más que creer en que Pedro Sánchez seguirá siendo el Presidente del Gobierno (estos últimos días no sé cómo aguanta con tanto trasiego de viajes para cumplir con sus obligaciones institucionales marcadas por la presidencia española de la UE y a la vez acudir a dar mitines por las tardes como ayer en Lugo).

Al margen del resultado que den las y los electores al PSOE y a Sumar y al PP y a Vox, hay otras ‘ligas’ interesantes a partir del quinto puesto en número de escaños, sobre todo en Euskadi y Catalunya. La hegemonía del PNV puede verse truncada si EH Bildu aprovecha la ola creciente que está experimentando, y más ante la buena valoración que Oskar Matute cosecha últimamente y que podría justificar ese nuevo liderazgo de la izquierda abertzale. Entre ERC y las dos escisiones que CiU (PdCat y Junts) se encuentra también la otra batalla interesante, aunque lo del ‘procés’ y los indultos a políticos presos tampoco ha sido motivo de disputas (ni tan siquiera con el intento de Vox de calentar el ambiente diciendo que si gobiernan volverá la tensión en esta comunidad autónoma). Lo que parece haber quedado totalmente desinflado en esta campaña es tanto el partido de Macarena Olona como las formaciones vinculadas a la llamada España Vaciada, que tras la irrupción de Teruel Existe se pensó que se podía abrir un camino (salvo en Soria, en las elecciones adelantadas en Castilla y León, no se ha repetido el éxito en más lugares, entre otros en Asturias/Asturies, donde hubo candidaturas que optaron a ayuntamientos y a la Junta General). El resultado de los partidos que forman este bloque entre las izquierdas y derechas españolas será determinante (sobre todo si PP y Vox no suman mayoría absoluta), por lo que veremos si se llega, al menos, a 176 diputadas y diputados para garantizar la gobernabilidad de nuestro país. 

Nos lo jugamos todo el domingo, así que espero (y deseo) celebrar la victoria junto con quienes queremos avanzar y progresar frente a quienes anhelan retroceder años y años atrás. No hay justificaciones que valgan después, así que el domingo, ¡a votar!