Una movilidad para todos

José López-Tafall DIRECTOR GENERAL DE ANFAC (ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE FABRICANTES DE AUTOMÓVILES Y CAMIONES)

OPINIÓN

Marcos Míguez

31 jul 2023 . Actualizado a las 09:48 h.

Hace 65 años salía de Citroën Hispania la primera furgoneta AZU, la famosa Cirila, que suponía el pistoletazo de salida de la que es la factoría que más vehículos produce de España, Stellantis Vigo. Y hoy sigue fabricando furgonetas para las marcas del grupo y las produce 100 % eléctricas.

Los tiempos cambian y el compromiso de los fabricantes de automóviles con el cambio climático y la reducción de emisiones es claro e incontestable. Más de 200 modelos con enchufe están ya disponibles en el mercado. Además, ANFAC considera que debemos avanzar hacia una nueva movilidad, la movilidad del futuro, en cuya construcción sin duda jugarán un papel las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), obligadas por ley desde el pasado 1 de enero del 2023 para las ciudades de más de 50.000 habitantes. Bien concebidas, las ZBE son una oportunidad para diseñar el modelo de movilidad que queremos como país y avanzar en la descarbonización.

No podemos construir un modelo de ZBE basado en una jerarquía anti-vehículos. Esto no es realista para las necesidades de los ciudadanos ni tampoco para el modelo social, económico e industrial de un país como España, segundo fabricante europeo de vehículos.

Ciudadanos y empresas tienen que estar en el centro de ese nuevo modelo de movilidad en el que el vehículo limpio y sostenible ha de ser una elección más con la que desplazarse. Por eso, desde ANFAC proponemos medidas integrales y armonizadas que van más allá del transporte público y privado, atendiendo a la logística de última milla, a los taxis, VTC y mercancías ligeras. Y hablamos de armonización porque no hay que olvidar que la competencia para diseñar su ZBE la tiene cada municipio, y va a ser imprescindible un mínimo enfoque común.

Además, la nueva movilidad que diseñemos ha de ser una movilidad donde quepamos todos, sin dejar a nadie atrás. Porque no podemos demonizar a aquellas personas que opten por un vehículo privado, ni menos al que opte por un vehículo nuevo, aunque no sea electrificado: si esta compra elimina uno viejo de la circulación es un importante avance en reducción de emisiones.

Ciudadanos y empresas han de ver como una oportunidad y no como una imposición cambiar su vehículo vetusto por uno nuevo más sostenible, seguro y conectado. Y para eso se necesita un plan de ayudas eficiente y directo, con los mínimos trámites posibles. Porque los planes Moves no han tenido un problema de presupuesto, sino que su operativa ha sido muy poco eficiente y debe cambiarse.

También las empresas han de percibir como rentable el paso al vehículo de cero emisiones para, por ejemplo, realizar la logística de última milla. Portugal tiene más incentivos fiscales a las empresas que España. Por eso, el vehículo electrificado tiene una cuota del 26 % sobre las ventas totales y aquí no llegamos al 11 %. ¿Por qué no copiamos lo que funciona aquí al lado?