La casualidad

OPINIÓN

Autobús volcado en la carretera de Lagos de Covadonga
Autobús volcado en la carretera de Lagos de Covadonga efem0565 | EFE

04 ago 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

En el verano de hace dieciocho años yo empecé mis primeras experiencias como becario en el mundo del periodismo. Uno de los recuerdos que mantengo se produjo en la desaparecida sala de exposiciones de Café Español, en Oviedo/Uviéu. Delante de una imagen en la que dos pingüinos parecían estar «besándose» (tenían pegados sus picos), yo le dije a un compañero fotógrafo que ojalá pudiera hacer una foto así. Él fue muy sabio en su respuesta, porque además de decirme que hay que tener una buena cámara y mucha maña, lo más importante era la casualidad de estar ahí, en ese preciso momento en el que ambas aves se juntan.

Aquella reflexión se me vino a la cabeza estos días a cuenta del accidente del pasado lunes en la carretera a los Lagos de Covadonga/Cuadonga (lamento mucho el siniestro y espero que todas las personas heridas, especialmente quienes siguen en los hospitales, se recuperen lo antes posible). Una vez que saltó la noticia, era objetivo número uno conseguir las imágenes del siniestro, pero lógicamente el acceso estaba cortado para todo el mundo (incluyendo periodistas) con el fin de no colapsar la carretera (porque la prioridad era que la Guardia Civil, los bomberos y las ambulancias rescataran y socorrieran a las y los viajeros). No obstante, como estamos en los tiempos de fotografiar y grabar lo que sea, cualquiera puede ejercer el «periodismo ciudadano» y contar lo que sucede en un lugar, aunque la casualidad quiso que entre los numerosos turistas (creo que es importante reabrir el debate de si nos interesa la masificación, y más en un entorno tan mágico como el que envuelve a los Picos de Europa) se encontrase allí una periodista, la cual decidió publicar en su perfil en X (anteriormente Twitter) varias fotografías impactantes. No tardó en aparecerle mensajes de diferentes medios de comunicación (entre los que se encontraban los de Asturias/Asturies) pidiéndole permiso para usar esas fotos. Ella contestó en un primer momento «hola, soy periodista, no cedo imágenes por respeto a otros compañeros. Gracias» para luego cubrir este suceso para el diario El País (cuya foto de portada del pasado martes fue precisamente una de las que realizó).

Su actitud ha generado tanto alabanzas como críticas. Hay periodistas que piensan que desde una atalaya no se defiende la profesión mientras que otros ven en la acción de la compañera una decisión ejemplar (porque no hay que regalar nuestro trabajo). Días después pasó de madrugada en Valladolid otro suceso (una explosión de gas) y las primeras personas en subir fotos y videos a sus redes sociales se encontraron con las mismas peticiones (permiso de diferentes medios para utilizarlas en sus informaciones). Es evidente que son noticias de relieve, de interés informativo, y que a veces el único material disponible es el que graba un vecino que vive enfrente de ese edificio en llamas, pero en el caso de una profesional de la comunicación comprendo y apoyo que venda esa información. Nadie vive del aire y su trabajo es contar noticias. La casualidad quiso que fuera testigo del primer accidente en 18 años de un Alsa en el recorrido de Covadonga/Cuadonga a los Lagos.

Se le puede poner el ‘pero’ de haber subido imágenes a una plataforma a la que cedemos los derechos de los contenidos publicados (tenemos la mala costumbre de no leer las clausulas cuando abrimos un perfil ni de informarnos de posibles consecuencias por difundir mensajes), pero no se le puede acusar de ser mala compañera, insensible con el resto de periodistas o incluso una aprovechada por hacer su trabajo (aunque estuviera de vacaciones). Es un poco difícil decir esto en voz alta, pero las desgracias, los accidentes o la violencia es lo que genera más interés. Esta redactora no habría vendido a un medio nacional un reportaje sobre el sistema de transporte a los Lagos ni sobre si había muchos más turistas de los debidos. La casualidad quiso que coincidiera su visita con un tremendo suceso, y no cabe más que felicitarla por haber estado allí cuando sucedió y haber podido contarlo a las y los lectores del periódico para que el que le pagó su crónica y sus fotos.