Oviedo y el lobo

Álvaro Boro

OPINIÓN

Imagen de archivo de un lobo ibérico
Imagen de archivo de un lobo ibérico

En Asturias hay un problema evidente, digan lo que digan algunos en La Sexta, que es el lobo y sus ataques continuos al ganado. Es un problema exponencial, que lejos de tener una pronta solución por todo lo que atañe, parece haberse estancado y no prosperar en aras de su solución. Les diría cómo resolverlo si lo supiese, pero esto es algo que no creo ni que los propios expertos en la materia -si los hubiera o hubiese- ni los ganaderos, principales afectados, saben. Lo que sí que es incuestionable es que es una grave preocupación para la región. Y parece que el Principado capea la situación en lugar de tomar medidas contundentes al respecto.

Hace unos días, un lobo atacó a plena luz del día a unas ovejas en Puerto, una parroquia de Oviedo. Puerto pertenece a la zona rural ovetense, esa que muchas veces se deja desatendida y el agravio comparativo con sus vecinos capitalinos es notorio. Pero este ataque del lobo despertó en el alcalde la curiosidad e indignación. A Canteli le saltaron las alarmas, y enseguida se preocupó y quiso mediar en el asunto; porque es una manera de defender lo suyo y meter una pequeña puyita a los de Barbón que es de lo que más le gusta: la rosa y el látigo. Y más cuando el propietario de estas ovejas era Amador García (exconcejal socialista en el Ayuntamiento de Oviedo), que no dudó en decir: “Decisiones sobre la gestión del lobo las toman personas que no tienen ni idea de lo que es vivir en la zona rural”. Algo bastante cierto y que viene a avivar, por si fuese poca, la polarización de la sociedad. Alfredo Canteli reclamó actuaciones autonómicas rápidas y efectivas y mayor protección frente a los ataques. Hasta aquí todo bien, pero no sabemos si por el calentón del momento o por vayan ustedes a saber qué, nuestro alcalde recurrió a una de esas falacias tan llenas de ‘ordeno y mando’ y aseguró que “no es descabellado temer que puedan atacar a cualquier persona con la que se encuentren. Y si algo hay que proteger es a las personas”. Algo que sí es absolutamente descabellado, porque en este siglo no hay registrado ningún ataque de lobo a una persona, pero tampoco casi hay registro en el pasado, siendo muchos bastante dudosos.

Estamos ante una situación difícil y complicada de tratar, pero recurrir a ciertos embustes no hará que se solucione antes el problema del lobo, no es más que avivar el problema. Seamos serios, veraces y certeros para que no nos acabe pasando como a Pedro en la fábula.