Ginebra y soberanía

Nieves Lagares INVESTIGACIONES POLÍTICAS USC

OPINIÓN

El secretario de organización del PSOE, Santos Cerdán, ayer, en Bruselas.
El secretario de organización del PSOE, Santos Cerdán, ayer, en Bruselas. YVES HERMAN

01 dic 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

La reunión prevista para el sábado en Ginebra entre PSOE y Junts está convirtiéndose en una especie de pandemónium no solo por el contenido sino también por la presencia de un verificador internacional, que parece afectar a la soberanía española. Primero, no negocian España y Cataluña, ni el Gobierno español y el Gobierno catalán, negocian dos partidos, que tienen todo el derecho a reunirse cómo, cuándo y con quien quieran, y cuyas decisiones no vinculan a nadie más que a ellos mismos, como actores políticos que son. Y del interés que los independentistas tienen por confundir estos planos en la semántica de la explicación, y de quien compre o venda esta confusión explicativa, solo es responsable la estrategia política de cada grupo.

Segundo, que la presencia del verificador genera un plano horizontal entre los dos partidos es indiscutible, que esta idea de horizontalidad ha sido buscada por los independentistas es cierta y constatable, y que es muestra inequívoca de la desconfianza que se tienen es indudable. Pero tengo que confesarles que me preocuparía más que hubiera tal confianza entre PSOE y Junts, que no necesitasen de nadie que certificara sus posibles avenencias; y, por otro lado, a estas alturas de mi vida, mientras solo se trate de un arrejunte entre los dos partidos, y no intervenga el Gobierno de España, me da igual si lo hacen uno arriba y el otro abajo, al revés, o los dos en el mismo plano, que nunca se sabe.

Tercero, claro que no me gusta, que nadie se confunda, tampoco me gustó el Pacto del Majestic, que abrió la caja de Pandora y le dio la presidencia a Aznar, pero de ahí a decir que la presencia de un verificador internacional limita la democracia española es lo mismo que decir que acudir a terapia de pareja es el fin del matrimonio. Y no, no comparo al verificador con un terapeuta.

La democracia española es más fuerte y está más asentada de lo que muchos creen para soportar sin inmutarse este tipo de desafíos de los partidos que tantas veces se prevalecen de esta fortaleza. No hay más que recordar cómo ciertos partidos rodearon el Parlamento, se condujeron ante las sedes de otros partidos, o se niegan a cambiar jueces, y un sinfín de etcéteras que podría citar, algunos llenos de corrupción. Nuestra democracia ha soportado los crímenes de ETA, el golpe de Tejero, o las crisis económicas de los últimos tiempos; y no creo que nada de lo que puedan hacer o decir PSOE y Junts en Ginebra afecte más a la vida de los españoles, incluidos los catalanes, de lo que cualquiera de estas tres cosas. La soberanía del pueblo español no está en Ginebra, ni en Génova, ni en Ferraz, está en el Parlamento Español, en el voto de los ciudadanos, y quien conduzca en sentido contrario lo pagará caro.