Paletos de pueblo

Mariluz Ferreiro A MI BOLA

OPINIÓN

JUANJO MARTIN | EFE

16 dic 2023 . Actualizado a las 22:36 h.

En el fondo, hay que agradecerle a la gente que use la expresión paleto de pueblo. Tiene todo el sentido. Ayuda a centrar el tiro. Porque sirve para dejar al margen a todos los paletos de ciudad, que por simple cuestión estadística (más bien demográfica) son abundantes. Pero el que elige la vía pueblerina, esa angosta pista forestal, esa pintoresca corredoira, debería ser un poco más preciso. Porque si uno quiere referirse a Galicia casi siempre será más exacto decir paleto de aldea y no de pueblo. Porque en esta esquinita del parchís la gente suele tener aldea o ser de aldea. Aldeanos a mucha honra somos muchos todavía. Ruralitas sin complejos. Que no es necesariamente sinónimo de paletos.

La cuestión es que en los últimos días estuvo resonando de nuevo una declaración chusca de hace más de veinte años. Alaska miraba hacia el retrovisor de los tiempos de la movida madrileña (aunque para movida madrileña la de ahora) y decía que los de Siniestro Total eran unos paletos de pueblo. Uno de los aludidos repescó la polémica en las redes sociales, en las que cada día de la semana es un domingo de resurrección de controversias. Para Olvido Gara todo parece muy claro. Paletos, Siniestro. Niños bien, Mecano y compañía. Cada oveja con su etiqueta. Muy simple todo. Pero Ana Torroja ya le lanzaba dardos hace años a los alaskitos: «Nacho Canut es el hijo del dentista del rey, la Alaska es hija del embajador de no sé dónde, y Carlos Berlanga pues es hijo de Berlanga… O sea, que a mí no me cuenten historias raras». ¿Quiénes eran los pijos? ¿Quiénes eran los paletos? ¿Quiénes eran los underground? Pues igual no era tan fácil como parecía.