«[S1] ORGÁNICA»: las ganas de vivir de Sandra Estrada

Álvaro Boro

OPINIÓN

Sandra Estrada
Sandra Estrada

20 dic 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Lo bonito de los bares es cuando además de cumplir su función principal (dar de beber al que tiene sed y de comer al que tiene hambre) sirven como nexo de unión, un núcleo de atracción, entre las personas. Se convierten en ese lugar al que hay que ir para que pasen cosas y ser feliz, ese centro de vida en el que ver y dejarse ver, en el que disfrutar y, a veces, hasta llorar. Como decía Antonio Gamero: «Como fuera de casa en ningún sitio».

La Menuda es uno de estos bares, centro de agitación de barra y cultural permanente, un universo aparte en el Fontán. Un local que junto a los mejores tragos y cosas ricas que llevarnos a la boca siempre tiene presente la cultura y el hacer barrio; porque aunque a muchos les parezca algo antagónico, son cosas muy comunes.

El jueves pasado se inauguró la exposición [S1] ORGÁNICA (del 14 de diciembre al 25 de enero) de la asturiana Sandra Estrada. Las paredes azul mar de Tulum de La Menuda se llenaron de piezas que nacen de la investigación y conceptualización de dos fuentes de conocimiento como la neurobiología, el autoconocimiento y el desarrollo personal. Una colección que surge de la enfermedad, del dolor y de la forma de imponerse a él y salir adelante con el arte como catalizador de todo este proceso. Sandra sufrió unos problemas de espalda, una Hernia discal obstruida entre la L5 y S1 y dos luxaciones de las vértebras coccígeas que le paralizaban la pierna izquierda, y tuvo que ser operada. Un episodio largo y que parecía no tener solución. Esta fase de sufrimiento le sirvió para indagar en la relación entre lo orgánico, su cuerpo, y las vivencias y experiencias que recorrieron su vida. Un viaje de búsqueda a lo que somos y cómo funciona nuestro organismo. De aquí el título [S1] ORGÁNICA, donde juega con la vértebra de la que fue intervenida, la S1, y el «sí» de querer seguir siendo orgánica, una manera de reivindicar el mantenerse viva y de recuperar la normalidad. Estando muy presentes las enseñanzas del neurólogo Arturo Egoicochea, quien actuó un poco de guía durante su recuperación y el proceso creativo. Empleando tinta china y collage se ha trabajado en la composición de siluetas humanas estilizadas, dando una sensación continua de movimiento y ligereza, y la representación de de algo muy similar a células a través del microscopio y afectadas por las diferentes tinciones.

«La obra es un recorrido, un transitar por lo desconocido para ir poco a poco resolviendo. Con la esperanza encendida y la confianza en la recuperación. Habla de la fuerza, la capacidad de adaptación del cuerpo y la mente. Un recorrido por las entrañas celulares y su movimiento. La fragilidad y la búsqueda del equilibrio. La esperanza».

Esta colección es un grito a la vida y trata de mostrar cómo el ser humano vive afectado tanto por lo que ocurre dentro de su cuerpo como por lo que ocurre a su alrededor.