Sobre las acusaciones a Carlos Vermut

Álvaro Boro

OPINIÓN

Carlos Vermut
Carlos Vermut Juan Barbosa

03 feb 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Pasan los años y en la sociedad sigue presente la misma manida pregunta: ¿debe diferenciarse entre arte y artista, entre la obra y quien la produce? Para mí está claro que sí, como sólo deberíamos juzgar a un deportista por su rendimiento en el campo, lo mismo debería ser cuando lo que tenemos entre manos es un producto cultural y su creador. ¿Acaso juzgamos al albañil, al abogado o al médico por cómo emplea su tiempo libre? Está claro que no, pero con figuras públicas tendemos a caer en la idolatría, conferirles poderes sobrenaturales y atribuirles ejemplarizantes modelos de conducta. Porque es mucho más fácil conferir en otros la responsabilidad de la educación y la ejemplaridad que hacer de padres. Y no sólo de padres, porque en este mundo de la cancelación, de juicio de taza de water mientras se tuitea y de telediario, pronto nos echamos una mano a la boca y la otra a agarrar la primera piedra, y luego otra y otra y otra.

Lo vimos, y seguimos viendo, hace nada con el director de cine Carlos Vermut, acusado de violencia sexual, en las páginas de El País, por tres mujeres. No sé si es cierto o no, aunque las explicaciones del director no suenan muy convincentes: «He practicado sexo duro siempre de manera consentida. No he sido consciente de haber ejercido violencia sexual contra ninguna mujer. Otra cosa es que la persona en su casa después se sintiera mal y a lo mejor en el momento tuviese miedo a decirlo. Eso yo no lo puedo saber». Pero con qué potestad podemos juzgar y condenar a nadie. Para eso está la Justicia, son los jueces los que examinando unas pruebas y tras un proceso los que deciden la culpabilidad o la inocencia. Puede que se equivoquen, sí, pero no se lleven a engaños, son las menos: los juzgados funcionan en España.

Otro rasgo llamativo es que TVE haya retirado «MAGICAL GIRL» de RTVE PLAY, tras las acusaciones frente a Vermut, cuando la tenía contratada hasta mayo. Esta película es, para mí y sin duda, la mejor del director; y se ve que no soy el único, porque en el 2014 se alzó con  la Concha de Oro y el premio al Mejor Director en el Festival de San Sebastián y varios premios más. Se coarta así a todos los españoles de ver esta maravilla de película y uno no se explica otra razón que la victoria de este buenísimo mal y de lo políticamente correcto. Por ver este filme uno no se va a convertir, por arte de birlibirloque, en un acosador. Es, tan sólo y tanto, una gran película.

Ante esta y otras situaciones, menudo trato de mierda estamos dando a la Justicia y a la Cultura en este país. Espero que todo esto se investigue, que, de ser cierto, Carlos Vermut pague por sus delitos cometidos y, por encima de todo, que las víctimas vean resarcido su dolor y esto les ayude a superarlo. No puede haber un ápice de duda frente a la condena de aquellos que ejercen la violencia sexual, pero jamás olvidemos la existencia de la presunción de inocencia, la inversión de la carga de la prueba es algo grotesco y que conduce a la degradación del sistema, y de unas garantías procesales. Allá cada uno, pero conviene mantenerse siempre del lado del bien y de lo justo.