Portugal-España, nada fue, ni es, un error

OPINIÓN

 El primer ministro de la República Portuguesa, Antonio Costa, junto al Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la cumbre hispano-portuguesa celebrada en Lanzarote.
El primer ministro de la República Portuguesa, Antonio Costa, junto al Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la cumbre hispano-portuguesa celebrada en Lanzarote. ELVIRA URQUIJO | EFE

29 abr 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

There’s a law, there’s an arm, there’s a hand [Hay una ley, hay un brazo, hay una mano] Leonard Cohen.

Tengo una mala noticia. No fue de casualidad. (…) Nada fue un error. Los errores nos eligen, para bien o para mal. (…) Aprendí la diferencia entre el juego y el azar. (…) Y tengo una mala noticia. No fue de casualidad. (…) Nada de esto fue un error Coti Sorokin.

Es inadmisible que se admita una denuncia basada en recortes de prensa. Aunque hemos sufrido hechos similares contra el jefe del Gobierno portugués y en España contra Mónica Oltra, presidenta de la comunidad valenciana. El objetivo ha sido y es derribar gobiernos legítimos y progresistas. Como diría Leonard Cohen hay una ley, hay un brazo de la ley, y hay una mano del brazo de la ley.

En España, Manos Limpias se autodenomina la mano del brazo de la ley. En inglés son más breves, sus dueños estadounidenses le llaman lawfare. El acoso contra Pedro Sánchez aparece en el manual sobre posibles procesos judiciales para derribar gobiernos democráticamente elegidos. Lula nos puede iluminar con su sufrimiento y su victoria. Recientemente lo han aplicado en Europa. Les salió bien en Portugal. Deseamos que fracasen en España.

Nada de esto fue un error

El 7 de noviembre del año pasado una operación judicial contra la corrupción provocó la caída del Gobierno socialista portugués. La Fiscalía llevó a cabo 40 registros policiales, incluida la residencia del primer ministro. Sin la menor dilación ni duda, António Costa dimitió después de que la Fiscalía hiciera público que sería investigado por supuesta corrupción.

Pero lo que parecía tan «obvio» se desmoronó en apenas 4 días. El mismo juez desinfló el caso, liberó a los principales detenidos y declaró dañada la investigación por varios errores. Lo único obvio son los hechos consumados. El ataque rastrero tumbó al gobierno socialista de mayoría absoluta y Portugal se encaminó hacia unas elecciones anticipadas en marzo pasado, que ganó la derecha, con la tentación de apoyarse en la extrema derecha.

Lo que se califica con la palabra inglesa lawfare -la utilización de la judicatura y la policía con objetivos políticos inconfesables- es obviamente aplicable a este supuesto caso portugués de corrupción que se ha revelado posteriormente tan chapucero, pero cuyo verdadero objetivo se consiguió, obligar a Costa a dimitir.

Para cada crimen hace falta un experto

En el caso de España y de Pedro Sánchez, aunque se lleva ya tiempo lanzando ataques contra su legitimidad, el desencadenante ha sido la «acusación» de corrupción a su esposa. Manos Limpias elige siempre el momento judicial para presentar la denuncia. Es decir, que le «toque» -por el conocido sistema de asignación existente- a un juzgado en el que ellos tienen depositada su confianza de que admitirá una denuncia basada en recortes de prensa. Para cada crimen hace falta un experto, o varios.

Acusación para una dimisión

Se busca la dimisión de un presidente elegido democráticamente. La renuncia de un presidente con una trayectoria que ha encabezado la posición europea de reconocimiento del Estado palestino y de crítica al genocidio de Israel, y que lo situaba en todas las apuestas para ocupar puestos de relevancia en la Unión Europea.

Mediante la denuncia -sin haber justificado los indicios objetivos- se busca el impacto mediático y político -ignorando la mínima presunción de inocencia- para convertir en un espectáculo público lo que no se puede conseguir política ni democráticamente. Se está dando un golpe bajo.

Biden y Trump ya están votando en las europeas

Con las elecciones europeas a la vuelta de la esquina ambas intervenciones se están intensificando. Trump vota política y económicamente a las fuerzas de ultraderecha, y a la derecha partidaria de formar gobiernos con la ultraderecha. Biden vota por la izquierda sumisa en lo fundamental y por la derecha partidaria de acuerdos con la izquierda sumisa, que impida el crecimiento y la influencia del viento popular que exige la redistribución de la riqueza y la urgente autonomía europea frente al dominio de la superpotencia estadounidense.

Como progresistas, nuestro apoyo al presidente

Queremos expresar nuestro apoyo al presidente de España, Pedro Sánchez, elegido democráticamente. Es inadmisible que se admita una denuncia basada en recortes de prensa. Como con Costa en Portugal y en España con Oltra, el objetivo ha sido y es derribar gobiernos legítimos y progresistas.