Colegio electoral en las elecciones europeas.
Colegio electoral en las elecciones europeas. ALBERTO LÓPEZ

07 jun 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

A veces hay noticias que no sabes cómo asimilarlas. Las hay más o menos clásicas, como las asiduas quejas de la hostelería con que no hay camareros suficientes para la campaña veraniega («pay them more», que diría Joe Biden) y luego están otras no menos sorprendentes, como que más de 85.000 personas en España se han registrado, según Telecinco, para participar en el casting de la próxima edición de Gran Hermano. Hay después otras que son difíciles de clasificar, como la agresión de un nazi a un cómico (mientras estaba actuando en un teatro) o la ocurrida con el hermano de Begoña Villacís. Y ya, finalmente, hay otras que son directamente indignantes y vergonzosas, como que a pocos días de unas elecciones se haya filtrado la citación para el 5 de julio de Begoña Gómez (que no tiene ni pies ni cabeza que el juez la impute obviando un informe de la Guardia Civil y el posicionamiento del fiscal que descartan posibles delitos de corrupción en el sector privado y tráfico de influencias) o que en la jornada de reflexión se permita judicialmente que delante de Ferraz se rece un rosario contra la amnistía.

En cambio, no hubo una noticia que yo esperaba que se produjera en estas dos últimas semanas. Me ha llamado la atención, en esta campaña electoral, la escasez de protestas de los agricultores (hasta donde sé solo hubo un bloqueo con las principales fronteras con Francia el pasado miércoles pero sin la trascendencia mediática de meses anteriores) y de los transportistas, porque pensaba que alrededor del 9 de junio su presión iba a ser mucho más intensa que la que hicieron anteriormente. Para este próximo fin de semana se prevé que hará mal tiempo en toda España (por una Depresión Aislada en Niveles Altos, conocida como DANA). Si lo sumamos a la triste idea de que estos comicios europeos no son tan trascendentes como los demás (locales, autonómicas y nacionales), que se llegue a superar el 50% de participación será más que improbable en el conjunto nacional (espero que en Asturias/Asturies no reste la atención debida de acudir a votar las semifinales de los playoff a primera división que jugarán el Oviedo y el Sporting). 

Del resultado podría depender muchos futuros pasos en Europa pero también en España, o al menos eso es lo que pretende Feijóo, que cada vez que hay elecciones tiene un desliz con los medios de comunicación. Es la segunda vez en este año que no descarta una relación con Puigdemont pese a haberlo criticado hasta la saciedad y haber promovido varias movilizaciones contra la decisión de Pedro Sánchez de aprobar la amnistía (ayer el Boletín Oficial de las Cortes Generales publicó la ley aprobada la pasada semana, y ya solamente queda la firma de Felipe VI para que, de manera inminente, también aparezca en el BOE). En Génova saben que esos siete escaños de Junts son fundamentales para que prospere una moción de censura, aunque yo veo difícil convencer a Vox a que acepte un cambio en Moncloa con esos compañeros de viaje (y no hay noticias que hagan pensar en un cambio de rumbo). Todas y todos los miembros del Gobierno nacional repiten que se agotará la legislatura (en este 2024 ya se haya tenido que prorrogar los presupuestos, circunstancia que creo que no se puede volver a repetir en adelante) y ojalá así sea. No obstante, no parece que el nivel de tensión alentado por la derecha y la extrema derecha vaya a rebajarse ni relajarse en próximas fechas aunque ya no tengamos hasta 2026 elecciones en Castilla y León y Andalucía. Veremos qué lectura se saca el domingo una vez conocido el escrutinio para entender los próximos pasos, pero por lo pronto las batallas políticas hay quien separa en tres niveles: la del PSOE y del PP (por el primer puesto en votos y escaños, y varias encuestas han dado resultados distintos), la de Podemos y Sumar y la de Vox y SALF (Se acabó la fiesta, de Alvise Pérez).