Asturias y la minería estratégica. El caso del oro de Salave

José Antonio Sáenz de Santa María Benedet GEÓLOGO

OPINIÓN

Salave, en Tapia de Casariego
Salave, en Tapia de Casariego EMC

08 sep 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Recientemente, la Plataforma «ORO NO», asociación vecinal de Tapia de Casariego, ha salido al paso de algunos artículos favorables a la apertura de la mina de Salave publicados en prensa. Como siempre que se prepara un proyecto minero o industrial (instalaciones eólicas y solares, almacenamientos de baterías, estaciones eléctricas, etc.) se constituyen asociaciones que, pretendiendo salvaguardar el medio ambiente, intentan presionar a las Administraciones para evitar la instalación de industrias en su vecindad. Son casos del conocido fenómeno NIMBY («Not In My Back Yard» o «No En Mi Patio Trasero») muy frecuentes en el primer mundo. En el caso de Salave, siguiendo el «manual de resistencia del ecologista», las informaciones de esta plataforma inciden en aspectos clásicos. En primer lugar, se consideran representantes de toda la población local, cuando lo cierto es que sólo parte de los habitantes del Occidente están en contra del proyecto minero. La plataforma no se ha presentado nunca a unas elecciones democráticas con un programa electoral y, por tanto, no se puede conocer su representatividad a escala comarcal. Un segundo aspecto consiste en presionar a la Administración acerca de la legalidad del proyecto cuando lo cierto es que éste deriva de unas concesiones mineras de explotación, plenamente vigentes, cedidas por el Estado de acuerdo con la Ley de Minas que obliga al concesionario a proponer un proyecto de explotación de las reservas demostradas. Después de 20 años de tramitación se han cumplido todas las disposiciones de la ley así como lo dispuesto por la comunidad autónoma. El proyecto minero está en espera de los últimos trámites que se dilatan inexplicablemente. En tercer lugar, se trata de descalificar sistemáticamente cualquier opinión contraria a sus intereses particulares (la expresión literal que han usado es: «pseudoexpertos pagados por la empresa»). Las personas que hemos escrito a favor del proyecto somos profesionales con largas carreras en minería y geología que carecemos de intereses particulares y no tenemos conexión con los promotores. Personalmente, mi interés ha sido informar a la opinión pública asturiana acerca del problema administrativo que impide la apertura de una mina que traería riqueza, desarrollo industrial y empleo al occidente. Su impacto ambiental está perfectamente estudiado y es asumible. Además, este proyecto permitirá explotar sustancias de interés prioritario para la nación y contribuirá a la producción de recursos minerales en suelo europeo con carácter estratégico para la industria de la Unión, como recoge el texto recientemente aprobado de la RAW MATERIALS ACT. Este texto reconoce, como recordaba recientemente el presidente del Colegio de Ingenieros de Minas, la necesidad que tiene la U.E. de proveerse internamente de materiales estratégicos que, hoy día, proceden casi totalmente de importaciones desde países poco fiables. 

Los movimientos ecologistas tienen, actualmente, un serio problema: quieren una cosa y su contraria. Así, pretenden descarbonizar la economía cambiando a prácticas «sostenibles» que generen menos CO2. Para ello, consideran que deben utilizarse instalaciones eólicas (construidas con acero, aluminio y, sobre todo, Neodimio, una tierra rara) y solares (construidas con silicio y aluminio). Pretenden electrificar la sociedad necesitándose nuevas líneas de alta tensión construidas con acero y cantidades excepcionales de cobre. Pretenden almacenar energía en grandes baterías con consumo masivo de litio. Pretenden cambiar la movilidad pasando de coches térmicos a eléctricos con consumo masivo de cobre y litio. También desean continuar con sus cómodas vidas occidentales concienciados por el medio ambiente pero utilizando teléfonos móviles, ordenadores, televisores, etc. que incluyen en su composición diferentes tierras raras, oro, cobre, etc. Y todos estos materiales proceden de países inestables (por ejemplo, el coltán, tantalio y niobio, del Congo), impredecibles (China ha anunciado ya la prohibición de exportar Germanio) o directamente adversarios (Rusia, único productor mundial de paladio).

Por esto, la U.E. ha iniciado políticas de apoyo a la minería estratégica en su territorio. El caso de Salave es paradigmático. Debe señalarse que, contrariamente a lo que dice la Plataforma «ORO NO», los controles sobre el sector minero en la U.E. y en España son los más rigurosos del mundo y nadie puede saltarse ningún paso del proceso ya que las administraciones lo vigilan continuamente. La minería actual no se parece a otras épocas históricas. Es una industria perfectamente asumible por la sociedad.

En cuanto al potencial de elementos estratégicos, España es uno de los países U.E. con mayor abundancia de éstos, sobre todo en su zona occidental y, especialmente, en Asturias y Galicia. Solo en Asturias más de 300 indicios minerales esperan ser investigados geológicamente como paso previo al desarrollo de proyectos mineros. Hago un inciso aquí para decir que los «movimientos ecologistas» parecen pretender no sólo que no se desarrollen las minas sino que ni siquiera se realicen las campañas de investigación geológica de nuestros recursos minerales. Como ejemplo, en Nava ha surgido una fuerte oposición para impedir que se investigue una determinada zona en búsqueda de sulfuros metálicos. Afortunadamente, la Administración, cumpliendo la ley, ha rechazado esta pretensión pues una de sus obligaciones es investigar la riqueza mineral de nuestro territorio. En mi opinión, debemos reconciliarnos con nuestra tradición minera e industrial que ha proporcionado desarrollo económico a la región durante los últimos 200 años y volver a promover proyectos mineros. El carbón, en su momento, fue todo para Asturias y los asturianos modificando nuestra sociedad y nuestra cultura industrial. Es hora de volver a donde sabemos y aplicar nuestra experiencia minera a este tipo de sustancias estratégicas que ahora son importantes. El primer ejemplo es la mina de Salave. 

Como experto en geología y minería señalaré, nuevamente, que el proyecto minero de Salave se realizará mediante un plano inclinado que se situará por debajo de los Lagos de Silva dejando una zona sin explotar de 50m verticales para proteger la mina romana de superficie. Repito también que la mina romana, los Lagos de Silva y los canales de aporte de agua, son un recurso turístico de primer orden que está completamente abandonado e infrautilizado. La nueva mina subterránea explotará en profundidad mediante «cámaras y pilares» con relleno posterior con el estéril obtenido después del procedimiento mecánico de concentración de los sulfuros. 

Todo esto hará que el impacto superficial sea mínimo y se elimine completamente en la fase final de la explotación con relleno de todos los huecos. La opción de concentrar los sulfuros mediante procedimientos físicos para su tratamiento posterior en plantas industriales hace que, en Salave, no se vayan a utilizar los procesos químicos que fueron habituales en explotaciones auríferas antiguas y que hoy día ya no se usan. Este argumento, profusamente utilizado por las organizaciones ecologistas, ya no tiene validez. El proyecto es técnica y económicamente viable y su descalificación por parte de la Plataforma «ORO NO» es extemporánea y solo refleja su propia opinión sesgada y no fundada en datos técnicos. Se trataría, por tanto, de una «seudoopinión». En la actualidad, Asturias es una de las pocas regiones auríferas de Europa. Existen en nuestro suelo dos minas (Boinás y Carlés) que funcionan desde hace unos 20 años sin problemas. La Plataforma «ORO NO» debería informarse y girar una visita a estas explotaciones situadas en los concejos de Belmonte y Salas.

Convendría también que la plataforma «ORO NO» se mantuviera en el dialogo constructivo, evitando las descalificaciones groseras e infundadas hacia todos aquellos que no compartimos su visión. Por mi parte y como experto independiente y sin relación con el promotor del proyecto minero de Salave solo intento informar a la población del Occidente de la situación existente, de la necesidad de los minerales estratégicos, de la dinamización económica que la mina crearía y de la buena calidad técnica del proyecto presentado a la Administración que no afectará a ninguna de las actividades económicas existentes. Nunca me he dirigido a los vecinos del Occidente de Asturias con «prepotencia», «soberbia» o «paternalismo». Más bien mi idea es mejorar nuestra industria y desarrollo económico, evitar la despoblación y hacer que el Occidente de Asturias pase a ser una comarca con un desarrollo industrial importante durante el siglo XXI, con futuro para todos. En definitiva: «Vacas sí y oro también».