Continuando que es gerundio

OPINIÓN

16 feb 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Ya sé la causa del temor o pánico a escribir gerundios; no preciso ayuda de psicólogo ni de especialista en encontrar explicaciones a enigmas para disfrutar de eso que se llama la «la salud mental», al parecer tan escasa en estos tiempos de aparentes jolgorios que son tristezas. Allá lejos, entre los diez y once años, el profesor de Lengua española tenía el mismo nombre que un emperador romano sin el sobrenombre de Pío, aunque también lo era por ser religioso. Fue mi profesor de Bachillerato un marista, hermano en Cristo, en el Colegio ovetense, en la calle Santa Susana, enfrente del «laico» Instituto «Alfonso II», que me abroncó, al considerar que, en una redacción con pretensión literaria, había usado incorrectamente un gerundio, dejándome acongojado o acojonado.

Siempre lamenté no haber tenido un profesor de Lengua como fue don Pedro Caravia de Filosofía; un filósofo dulce, suave, amante del saber; un Sócrates dialogante del siglo XX sin cicuta mortal; un elegante por parsimonia, acariciador de una retorcida pipa con humos olorosos como los del incienso y con un paraguas de cachava. A don Pedro, rodeado de discípulos como un Mesías judío, lo observaba desde la ventana de mi aula, en el tercer piso del Colegio marista, cuando subía las escaleras para entrar en el «Casto». Nunca supe si aquel Instituto era laico o religioso, pues por las mismas escaleras subían muchos con sotanas negras. ¡Cosas del nacionalcatolicismo en el que hasta el Inspector de Enseñanzas Medias era cura!

Y si siempre, al escribir gerundios, voy a la Gramática española, ahora, al llevar el título un gerundio («continuando»), con más razón. En el tomo II de la «Nueva gramática de la lengua española», de la Real Academia Española, año 2009, página 2049, leo lo siguiente: «» La fórmula «gerundio + que es gerundio», usada en casi todas las áreas hispanohablantes con valor exhortativo, es humorística»». Estoy totalmente de acuerdo, reconociendo que lo de humor y literatura es muy interesante y fascinante lo de la risa y la sonrisa, también las mortuorias, y desde Cervantes, el apenas bachiller, a Kafka, el triste, y estando más cerca Monterroso, el brevísimo. De este último fue la idea dicha a un poeta amigo hace días, que sabedor de mis aficiones, pretendió regalarme su libro de poesías, cortándole en seco: «Poeta, no regales tu libro: destrúyelo tú mismo».

Un especialista en lo del humor y la literatura fue el hijo de José Ortega y Gasset, José Ortega Spottorno, que ya en 1996 escribió para la teoría: «El humorismo es una de las formas más serias de acercarse a la realidad, por ser el ser del hombre constitutivamente fantástico, siendo sus utopías ?justicia, bondad, belleza, conocimiento-- hijas todas de la fantasía». Y como práctica de humor, contó el siguiente relato breve que, según el hijo de Ortega, circulaba por la Polonia comunista: «La diferencia entre el comunismo y el capitalismo es que en el primero el hombre explota al hombre, y en el capitalismo ocurre al revés». Y que sea el lector o la lectora los que descubran si lo que sigue o todo lo anterior, es o no de humor, sin olvidar que el humor es más propio de listos y no de torpes, seguramente mí caso.

El gerundio del título es «continuando», o sea, que sigo con lo de Pasolini, tan de actualidad ahora en España, aunque inevitablemente tenga que volver a atrás, en dos temas tratados en el artículo anterior, uno el de «la moda», en cuanto Arte menor, y otro en lo de los gallos: lo que notorios cocineros hacen con nuestros «pitos de caleya», es también susceptible de ser Arte menor, debiendo excluirse vanidades de estirados aristócratas con golillas en los cuellos.

I.- Moda y Arte:

Que «la moda» es Arte lo acredita la exposición actual en el «Grand Palais de Paris» hasta el 31 de marzo próximo. Se exhiben más de doscientos modelos de ropas de las colecciones de Domenico Dolce y Stefano Gabbana. En diez salas se puede disfrutar del universo creativo de los dos modistos italianos. Un crítico escribió: «Hay que descubrir el patrimonio constituido por esos talentos y dejarse mecer por la belleza de su arte». Y una recomendación a los que se desplacen a París a ver esa exposición: consultar previamente la página digital: «grandpalais. Fr».

Pierpaolo Piccioli fue hasta el año 2024 el director creativo de la célebre «Casa de Moda», nombrada Valentino. Con ocasión del desfile de alta costura de la colección «otoño-invierno» de 2022, en junio de ese año, «El país semanal» entrevistó al célebre modisto respondiendo sobre cuestiones de enjundia y sin imperdibles sujetadores: «Es una manera de decir, desde la belleza, ¡Que os jodan!» a las personas antidemócratas, a todos los homófobos y xenófobos, que pueden volver con todo lo que está ocurriendo en el mundo. La creatividad y la esperanza son instrumentos para contrarrestar el fascismo y las ideas reaccionarias. La belleza puede ser muy asertiva, pero también sutil y subversiva».

Y no puedo omitir en página completa, la crónica de Victoria Zárate, que un diario español, el martes, 11 de febrero de este mismo año, hace unos días, dedicó a los diseños expuestos en «Gianni Versace. Retrospective», en Málaga: más de 500 piezas originales, prendas de vestir, accesorios, tejidos y demás. Arte, en suma.

II.- Los gallos:

Sabemos muchos de los gallos portugueses, los de Barcelos, teniendo hasta ejemplares de ellos adornando estanterías y despachos. Conocemos a cocineros especializados -o como ellos mismos dicen, «trabajando» los «pitos de caleya», que son de aquí y como «de la abuela». Pero no podemos olvidar «el gallo de los franceses», que está en escudos y medallas; símbolo de la misma Francia, su «grandeur». Y todo fue porque gallo en latín (de «gallus») significó gallo y galo (francés), siendo muy gallos los gallos y los franceses. Y galos o «Gaulois» que siempre fueron oposición a los francos. Un típico gallo francés se puede ver en el artículo que titulé Un Barnier en el laberinto francés, publicado aquí en septiembre de 2024.

Ese gallo francés fue batido en derrota por el pueblo español en la Guerra de la Independencia, tan olvidada, y siendo estampa de Goya «El buitre carnivoro», que forma parte de la serie «Desastres de la Guerra», de hacia 1813. Aunque se denominó «buitre», algunos, teniendo en cuenta que en la estampa se ven soldados franceses en retirada, consideraron que el tal buitre en realidad es un gallo francés. Y se aclara que el Goya baturro nada tuvo que ver con el «gallus» de los franceses.

III.- Lo de Pasolini: considerado por muchos como intelectual y artista:

En el artículo precedente ya me referí a la entrevista de Enzo Biagi a Pasolini y que, en parte, está en el libro del periodista, titulado «Era ieri», publicado por Rizzoli en 2005. Como ya indiqué, esa entrevista que tuvo lugar en 1971, para la Rai, no se pudo ver hasta 1976, por las razones allí también expuestas. Esa entrevista sobresale respecto de las otras muchas del artista boloñés, tanto por los temas que trata como sus respuestas, estando acompañado de antiguos compañeros colegiales (esa entrevista, tan recomendable, se sigue pudiendo ver y oír en italiano gracias a Internet y gracias a You Tube).

Me interesó lo de la burguesía dicho por el artista: «La burguesía está triunfando en cuanto la sociedad neocapitalista es la verdadera revolución de la burguesía. La civilización del consumo es la verdadera revolución de la burguesía».

Me interesó lo del éxito: «El éxito no es nada. El éxito es la otra cara de la persecución. Y, además, el éxito es siempre una cosa fea para un hombre. Puede exaltar, en un determinado momento, puede dar pequeñas satisfacciones o contentar ciertas vanidades, pero en realidad, apenas obtenido, se comprende que es una cosa fea».

Me interesó lo del eros: «El erotismo en la vida es una cosa bellísima, y también en el arte: es un elemento que tiene derecho de estar en una obra como cualquier otro. Lo importante es que no sea vulgar».

Después de preguntar el periodista cómo un marxista se podía inspirar en el Evangelio, confesó Pasolini «que el Evangelio es una grandísima obra de pensamiento, que no consuela que, que llena, que integra, que regenera, que mueve los propios pensamientos, pero la consolación…». Y finalmente, en respuesta a Giuseppe Cardillo, declarará de manera un tanto confusa su condición de laico, agnóstico, ateo y marxista, «no planteándome el problema de Dios, que es algo ajeno a mí, creyendo en lo religioso y en lo divino». Explicó el mismo Pasolini que el núcleo de su película «Teorema» fue la irrupción religiosa (el actor británico Terence Stamp) en el orden de una familia rica y de la burguesía milanesa.

No obstante, la mutación antropológica, luego política también, que está teniendo lugar desde los años setenta del siglo XX hasta los actuales del siglo XXI, la persona de Pier Paolo Pasolini y su obra la obra literaria, cinematográfica, junto a su pensamiento político, con una muerte tan brutal y violenta, acaso buscada y encontrada, acaso explicable y acaso plena de enigmas y de misterios, sigue siendo considerado un intelectual y lúcido artista. Prueba de ello, es la información aparecida en «Il Corriere della Sera» del domingo 12 de enero de este mismo año, hace un mes, en el que hay un artículo de Massimo Zamboni, guitarrista, cantautor y escritor italiano, titulado «Pier Paolo Paolini, un dolore civico», en el que explica la invitación que le hizo el florentino «Gabinetto Scientifico Letterario G.P. Vieusseux», que tiene encomendada la custodia de gran parte de los fondos del autor Pasolini.

De esa invitación resultó un trabajo musical en forma de album o CD titulado P.P.P, es decir, «Profezia è Predire il Presente». «Una obra musical que, según Zamboni, comienza con una cancioncilla en la amada lingua friulana (E jo çanti ) y concluye con Persona non grata, figurando en medio del disco el Tu muori, que recuerda la terrible noche, la del asesinato el 2 de noviembre de 1975, en Ostia. Ese CD musical ya se puso a la venta hace unos días, el 31 de enero de este mismo año. Y Zamboni recoge las siguientes palabras de Pasolini: «No puedo más que temblar», «Estamos todos en peligro», y «Destino atroz, duro».

La prensa española, a finales de 2019, con ocasión de la publicación en castellano del libro de relatos romanos de Pasolini, titulado «La ciudad de Dios», recogió declaraciones de Graziella Chiarcossi, que fue su prima, única heredera y la que confeccionó el libro de relatos. Graziella Chiarcossi, que convivió en el mussoliniano barrio romano de Eur con el artista hasta su muerte, a la pregunta sobre si sabremos algún día la verdad del asesinato de su primo, contesto: «Nunca».

Y vuelvo a la poesía que tanto me gusta, a pesar de los poetas y las poetisas, tan susceptibles e irritables, a excepción del primero que fue Homero. Dijo el boloñés: «La poesía que estoy ahora escribiendo es una poesía desagradable, desapacible, apenas consumible», como en Sed de muerte:

«Es, pues, mediante la destrucción de todo lo

que me hacía igual a los demás,

cómo me convierto

-algo inaudito e inaceptable- en alguien DIFERENTE».

Escribiendo de Pasolini, me acuerdo de otro italiano, ya ministro, aunque aparente segundón y muy demócrata-cristiano, que fue elevado a ministro del Interior en el tiempo que fue desde el rapto (18 de abril de 1978 hasta el asesinato de Aldo Moro, el 9 de mayo de 1978; un rapto que evitó el llamado «compromesso» histórico o pacto gubernamental entre la Democracia cristiana y el Partido comunista. Y resultó que Francesco Cossiga, durante los años setenta del siglo pasado, en los que fueron asesinados Pasolini y Moro, fue denominado el «monsieur securité» de la Democracia-cristiana italiana, llegando en la década siguiente, naturalmente, a la presidencia de la República italiana.

Es interesante Francesco Cossiga, porque supo mucho (falleció en 2010), por haber tenido tener un gran sentido del humor y por haber sido sardo, es decir, por haber nacido en la isla italiana de Cerdeña. Téngase presente que otro sardo muy importante, también muy peligroso, es Angelo Becciu, cardenal de la Santa Romana Iglesia, que vistió de gris y no de rojo, algo insólito, en la llamada «sala del crimen», en el Vaticano, por negocios raros en London.

Enfrente de Córcega está otra isla mediterránea, aunque francesa, Córcega, donde el Napoleón Bonaparte nació y contra el que algunos españoles guerrearon y otros se afrancesaron. ¡Qué interesantes, patria de mafias, son las islas del Mediterráneo, sean francesas, italianas como Sicilia y Cerdeña, o españolas! Y otro sardo fue el jesuita padre Giuseppe Pittau, regente de la Compañía de Jesús durante la enfermedad del prepósito general de entonces, el padre Pedro Arrupe.

El sentido del humor de Cossiga se descubre leyendo el libro de Renato Farina, periodista y escritor, titulado Cossiga mi ha detto, aparecido en librerías en 2011. Sólo añado ahora, en clave del humor, lo que cuenta del Cónclave de 2005, en el que fue elegido Papa el cardenal Ratzinger: «Cuando el jesuita Carlo María Martini vio que los votos de los cardenales apuntaban a otro jesuita, el hoy Papa Francisco, elegido en el Cónclave de 2013, consiguió que los votos fueran a favor de Ratzinger, pues si el nuevo Papa debe ser jesuita, sería a mí, a quien correspondería» («Se dev´éssere gesuita, tocca a me»).