La importancia de la educación académica oficial en la formación de futuras generaciones

José López Antuña
José López Antuña JUSTICIA Y REALIDAD

OPINIÓN

Jóvenes consultando las redes sociales
Jóvenes consultando las redes sociales Xoan A. Soler

14 jun 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

En el contexto actual, donde la tecnología y las redes sociales han transformado la percepción del éxito y la fama, es crucial recordar y enseñar a las futuras generaciones la importancia de la educación universitaria y las profesiones con cualificación académica. Este enfoque promueve valores esenciales como la cultura del esfuerzo, la resiliencia, el conocimiento científico y empírico, y el desarrollo integral del talento humano. Más allá de la fama: la importancia de una formación académica formal integral para el éxito sostenible.

La educación universitaria inculca una cultura del esfuerzo que es fundamental para cualquier carrera sostenible. Los estudiantes universitarios enfrentan desafíos académicos que requieren dedicación, disciplina y perseverancia. Este proceso no solo fortalece sus capacidades intelectuales, sino que también desarrolla su resiliencia, una habilidad crucial para enfrentar las adversidades en el ámbito profesional y personal.

El conocimiento científico y empírico adquirido en la universidad proporciona una base sólida para la toma de decisiones informadas y la resolución de problemas complejos. Las profesiones cualificadas dependen de este conocimiento para avanzar en sus respectivos campos y contribuir de manera significativa al desarrollo de la sociedad. Por ejemplo, médicos, ingenieros, abogados, graduados sociales y científicos aplican principios científicos y empíricos en su trabajo diario, garantizando la calidad y la eficacia en sus profesiones. El valor de la educación universitaria en la construcción de un futuro sólido para nuestros jóvenes.

La educación universitaria también es esencial para el desarrollo de habilidades emocionales, profesionales y sociales. Los programas académicos no solo se centran en el conocimiento teórico, sino que también promueven la inteligencia emocional, la capacidad de trabajo en equipo, la comunicación efectiva y el liderazgo. Estas habilidades son indispensables para cualquier profesional que aspire a tener una carrera exitosa y sostenible. La educación universitaria como pilar fundamental en la preparación de los líderes del mañana.

Con una base educativa sólida, los jóvenes pueden aportar contenido valioso y auténtico a la sociedad. Este enfoque contrasta con la tendencia actual de buscar éxito rápido a través de plataformas como TikTok, YouTube e Instagram, donde muchos jóvenes sueñan con convertirse en influencers por el atractivo engañoso de la fama y el dinero fácil. Aunque estas plataformas ofrecen oportunidades legítimas, es crucial entender que incluso en estas profesiones se requiere una formación robusta en marketing, comunicación y un conocimiento profundo de la audiencia. Porque la educación superior es clave para el desarrollo profesional y personal de los jóvenes.

La popularidad de los influencers ha llevado a muchos jóvenes a seguir tendencias pasajeras y efímeras, desviándolos de metas más importantes y significativas. Es preocupante observar cómo algunos influencers promueven mensajes surrealistas, machistas, xenófobos y clasistas, utilizando métodos cuestionables para ganar seguidores y dinero. Además, el auge de cursos y programas de autoayuda que resultan ser estafas piramidales es un riesgo real que puede llevar a los jóvenes a decisiones perjudiciales, como abandonar estudios formales o tratamientos médicos esenciales.

Desde una perspectiva jurídica, es necesario implementar regulaciones más estrictas para proteger a los jóvenes de los peligros asociados con la fama en las redes sociales. Las leyes deben enfocarse en: Regulación de Contenido: Controlar y penalizar la difusión de contenido dañino o engañoso. Protección del Consumidor: Asegurar que los cursos y productos ofrecidos en línea sean legítimos y no engañosos. Educación y Concienciación: Promover programas educativos que enseñen a los jóvenes sobre los riesgos y responsabilidades de ser una figura pública en las redes sociales. Fomentando el esfuerzo y el conocimiento: la Esencia de la educación universitaria para las nuevas generaciones.

Diversos estudios en psicología evolutiva y neurociencia social han demostrado que la exposición prolongada de los adolescentes a contenidos digitalmente edulcorados —como los de ciertos influencers— altera los circuitos dopaminérgicos de recompensa y refuerza patrones de conducta impulsiva, egocéntrica y de baja tolerancia a la frustración. Según investigaciones del Pew Research Center y de universidades europeas como la Universidad de Ámsterdam, los jóvenes que consumen más de tres horas diarias de redes sociales presentan un mayor riesgo de sufrir ansiedad, trastornos de identidad y desmotivación escolar. Este fenómeno de «infoentretenimiento aspiracional» ha creado una nueva jerarquía simbólica en la que el mérito académico pierde valor frente a la viralidad digital. Por ello, es imprescindible que el sistema educativo, en coordinación con las familias y las políticas públicas, refuerce modelos de referencia basados en el conocimiento, el pensamiento crítico y el compromiso ético-social. La alfabetización mediática y la inclusión de competencias digitales críticas en los planes de estudio son hoy, más que nunca, una necesidad urgente para formar ciudadanos libres, conscientes y responsables.

Recientemente, el estudio publicado en Cadena SER (septiembre—octubre 2024) señala que el 38?% de los jóvenes españoles consideraría desinstalar temporalmente las redes sociales, y un 13?% ya lo ha hecho de forma permanente, motivado por una conciencia creciente de la sobreestimulación digital. El informe revela también que las interacciones sociales en plataformas decrecen aproximadamente un 25?% durante el verano, y que el vicepresidente de la Sociedad Española de Neurología alerta de la relación entre esta sobreexposición continuada y el desarrollo de ansiedad o depresión. Este fenómeno, refrendado por una revisión reciente, enmarca la desconexión digital no solo como posible estrategia terapéutica, sino como una respuesta proactiva ante los estímulos dopaminérgicos hipercargados que refuerzan patrones adictivos en el cerebro adolescente. En consecuencia, este análisis incorpora un prisma renovado: la desconexión estructurada y voluntaria ?como el «detox» digital? emerge como medidas empiricomédicamente respaldadas para preservar el bienestar emocional y cognitivo de sus destinatarios jóvenes.