Desde siempre nuestra educación, tanto la recibida en nuestras casas como en los centros educativos, ha tenido un marcado sesgo, una cierta tendencia a diferenciar entre chicos y chicas. De las chicas se esperaba que fuéramos más tranquilas, más suaves en nuestros juegos, más organizadas y más estudiosas, mientras que para los chicos era justo al revés. Es más, cuanto más inquieto y revoltoso fuera un niño, más se le reconocía su valor y se le auguraba un buen futuro para su «hombría». Recuerdo en una ocasión que estaban jugando un niño y una niña de unos cuatro o cinco años y él le levantó la falda a ella. Su padre que lo vio comentó orgulloso que tenía un hijo «sano».
En el tema educativo sucede lo mismo que con los juegos, ya hay una cierta orientación hacia dónde debemos ir las chicas. Se nos prepara desde nuestros primeros meses de vida para ser cuidadoras, uno de nuestros primeros juguetes es una muñeca para poder empezar a practicar esa faceta que normalmente seguimos desarrollando toda nuestra vida. En un principio no somos conscientes, por eso las niñas hasta los cinco o seis años quieren ser científicas, astronautas o cualquier cosa que se les ocurra. Pero a partir de esa edad van cambiando esas preferencias, muy posiblemente por la falta de referentes en los libros de texto y en la historia, en general.
Personalmente, como profesora de formación profesional de rama sanitaria, me encontré en muchas ocasiones con alumnas con una edad entre los 40 ? 50 años que retoman sus estudios después de muchos años de haberse dedicado a otras cosas, normalmente al cuidado de sus familias. Y que cuando sus hijos e hijas crecen deciden volver a estudiar, lo cual está genial, pero en alguna ocasión me comentaron que su ilusión desde que eran unas crías era hacer Soldadura o Mecánica de vehículos, pero acaban haciendo un ciclo formativo sanitario. Las respuestas a por qué no se deciden a realizar el ciclo que realmente les gusta son variadas: se va a ver un poco raro una chica entre tanto chico, quién me va a contratar para trabajar una vez finalizado el ciclo, las empresas con una plantilla tan masculinizada no están preparadas, ni siquiera tienen unas instalaciones apropiadas con zona de duchas y vestuarios femeninos y una chica causaría un gran trastorno… Todo esto hace que se decanten por un ciclo formativo sanitario, que va más en la línea de cuidados que es lo que llevan haciendo toda su vida. Y donde se da el efecto contrario, la inmensa mayoría del alumnado lo constituyen chicas.
En la actualidad se está hablando mucho de la importancia de la coeducación en los colegios desde edades tempranas. Pero, ¿tenemos claro qué significa este término?
La coeducación hace referencia a un enfoque pedagógico que promueve la igualdad de género y la inclusión en las aulas, buscando la eliminación de los estereotipos de género y fomentando el respeto mutuo entre estudiantes de distintos sexos.Se trata de que chicos y chicas sean educados sin distinciones, promoviendo la igualdad, el respeto y la no discriminación.Busca poder garantizar que todo el alumnado tenga las mismas oportunidades de aprender y desarrollarse, independientemente de su género.
La coeducación impulsa la innovación en la práctica pedagógica, mediante la utilización de nuevas metodologías y herramientas que permiten una enseñanza más efectiva e inclusiva, mejorando así los procesos de enseñanza-aprendizaje que nos llevan a una mejora en la calidad educativa.
Algunas de las herramientas de innovación que podemos utilizar en las aulas con el fin de garantizar esta educación en igualdad pueden ser:
- Creación de grupos de trabajo mixtos, donde los niños y niñas realicen tareas interactuando entre ellos sin distinción entre géneros.
- Crear espacios igualitarios, en los cuales el profesorado pueda incentivar la participación de los dos géneros por igual, sin que uno de ellos predomine sobre el otro.
- Revisar las tareas con el objetivo de evitar que se repitan estereotipos a la hora de adquirir roles entre los grupos de trabajo.
- Fomentar el aprendizaje cooperativo, en el que los estudiantes trabajan en grupos con un objetivo común, colaborando e intercambiando conocimientos entre ellos para conseguirlo.
- Uso de Aprendizajes Basados en Proyectos, en los que los estudiantes trabajan en proyectos reales, aprendiendo a trabajar en equipo, sin distinciones, ayudándose a resolver problemas y aprendiendo a pensar y actuar sin miedo.
- Gamificación, que intenta estimular el aprendizaje a partir de juegos, de manera más divertida y participativa del alumnado.
Desde UGT apostamos y defendemos esta forma de educar de manera igualitaria en todas las etapas educativas, sin distinción por razón de género, alejándonos del enfoque tradicional que se le daba (y todavía se le sigue dando en muchos casos) a la educación.
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