El Campillín no se toca

OPINIÓN

El parque del Campillín
El parque del Campillín ep

No todo vale ni en el aquí ni en el ahora.

Hay decisiones de bar, otras de almohada y otras del respeto a la ciudad, su historia y su tiempo.

Se lo digo en dos palabras, señor Alcalde: «El Campillín no se toca».

La memoria es fugaz como el viento. Pero el tesón del ciudadano de a pie, el amante de su barrio, tiene fuerza de roca y resistencia a prueba de bomba.

No hace muchos años, hubo un alcalde que intentó perpetuarse en el tiempo y diseñar la «eterna Oviedo» a su medida. Pero aquí en el extramuros sureste de vetusta tocó con hueso Duero. Y, todas su expectativas trumpistas le salieron por la culata.

Este mensaje es «un aviso a navegantes». No se enfote, sea demócrata y respetuoso con la historia y el devenir de la ciudad.

Insisto, no es una amenaza ni un pulso de fuerzas. Lejos de nosotros la violencia y la imposición por la fuerza. Somos amantes del diálogo de la palabra y el de los hechos,

Pero si nos quiere enfrente, nos encontrará.

Oviedo, ciudad moderna, abierta, capital cultural, se ofrece al mundo entero para ser admirada, visitada y contemplada.

La necesidad de aparcamientos es una obviedad. Pero, también es obvio que hay muchas alternativas racionales y posibles. Entre otras: limitar el tráfico d entro de la ciudad, fomentar el transporte público con diversidad de medidas como reducción de tarifas, crear áreas periféricas de aparcamientos con tarifas razonables y fácil comunicación pública con el centro.

Y, otras muchas que sus propios técnicos y asesores a quienes pagamos todos con nuestra contribución, le pueden proporcionar.

Señor alcalde, lea estas sencillas reflexiones con lectura comprensiva y no se arrepentirá en el libro de la historia municipal.

Atentamente, su amigo