Frente al autoritarismo y la guerra

José Manuel Zapico
José Manuel Zapico SECRETARIO GENERAL DE CCOO DE ASTURIES

OPINIÓN

Un niño juega en una calle de Gaza
Un niño juega en una calle de Gaza CONTACTO vía Europa Press | EUROPAPRESS

03 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Desgraciadamente, los tambores de guerra suenan cada vez con más fuerza, como señala la Fundación 1º de Mayo de CCOO en la presentación de las jornadas sobre «Autoritarismo y guerra. En defensa de los valores democráticos y la cultura de la paz», que hemos programado para los días 17 y 18 de octubre en Xixón.

Decenas de conflictos bélicos desangran hoy el mundo. Entre los más dramáticos: el salvaje y despiadado genocidio que está cometiendo Israel en Gaza, una matanza de una crueldad extrema; la guerra en Ucrania tras la invasión rusa de ese país, hace ya más de tres años y medio; los enfrentamientos armados entre Armenia y Azerbaiyán por la región de Nagorno-Karabaj; las varias guerras que han enfrentado a India y Pakistán por el territorio de Cachemira. Son tantos los lugares con guerras abiertas, o soterradas, que nuestros corazones se encojen cada día más. En este siglo XXI parece que la humanidad no ha aprendido nada de la Historia. En las guerras siempre pierde la clase trabajadora, sin importar la raza, ni la religión…

Conflictos entre Estados y conflictos dentro de las Estados, como el que desangró Siria, donde la guerra civil provocó al menos 350.000 muertes y el desplazamiento de 6,6 millones de personas; o el enfrentamiento que persiste en Yemen, y que ya ha causado cerca de 233.000 víctimas mortales.

Aunque hay señales para la esperanza. Las ha habido siempre. Tailandia y Camboya cesaron las hostilidades tras meses de crecientes disputas; Armenia y Azerbaiyán mantienen un compromiso por la paz; en Siria, aunque persisten las tensiones, se puso fin a cruentos años de guerra civil; en la República Democrática del Congo se ha impuesto el alto el fuego.

Con todo, Naciones Unidas reconoce que el mundo vive «una nueva era de conflicto y violencia», cada vez con más países expuestos a ella y donde los enfrentamientos en el interior de un territorio empiezan a ser más habituales que entre los Estados.

Los valores democráticos y la cultura de la paz son precisamente los ejes del congreso que la Fundación 1º de Mayo celebrará en Xixón, una propuesta por entender mejor qué está llevando a la creciente militarización, con unas élites económicas empeñadas en imponer su carrera armamentística ante un teórico conflicto a escala global, pero cuyo objetivo real parece más bien el control de recursos y mercados.

Y una de las víctimas principales están siendo las democracias y el Estado del bienestar. No en vano esas oligarquías que quieren dominar el mundo se niegan a pagar impuestos. No solo pretenden enriquecerse más, también quieren debilitar los servicios públicos. Su objetivo es doble: hacer nuevos negocios con la privatización de la sanidad, la educación, los cuidados… y, sobre todo, romper con ello la cohesión social que emana de lo público, de lo colectivo, de lo que es de todos y de todas, que garantiza la equidad, condición necesaria para el desarrollo de sociedades democráticas.

El congreso, por tanto, pretende debatir las propuestas para hacer frente a estos procesos de los que estamos siendo testigos, reforzar los valores democráticos y la cultura de la paz. Sobre ello hablará precisamente el reconocido escritor e historiador Tariq Ali en la ponencia inaugural.

La revitalización de los enfrentamientos bélicos, el fenómeno de la guerra judicial como amenaza a la democracia, el papel de los medios de comunicación y las redes sociales en los conflictos contemporáneos, la desigualdad y la concentración de riqueza, o la digitalización y el impacto de la inteligencia artificial como herramientas de control ciudadano, serán los temas principales de esta jornadas.

Nuestro sindicato viene subrayando desde hace meses que la política de defensa no es solo ni principalmente incrementar el gasto en armamento. Hace unas semanas, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, durante su intervención ante el Comité Ejecutivo de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), trasladó una preocupación bastante extendida: que los recursos para seguridad y defensa anunciados por la presidencia de la Comisión Europea se extraigan de los destinados a fines sociales, lo que sería una calamidad.

Si algo necesita el mundo es defenderse con la paz. También con la democracia y la extensión de los derechos laborales y sociales, que son la argamasa del Estado del bienestar. Una mayor integración de la Unión Europea se antoja condición necesaria para frenar los conflictos y las desigualdades que los generan.