Con la emoción de siempre

Graciano García DIRECTOR EMÉRITO DE LA FUNDACIÓN PRINCESA DE ASTURIAS

OPINIÓN

El periodista Graciano García
El periodista Graciano García

22 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El día de la entrega de los Premios Princesa de Asturias es para la Fundación el momento crucial, que resume muchos meses de trabajo intenso, de emociones, de dificultades; que resume, incluso, muchos años de una aventura que empezó en 1980 y que a lo largo de estos años nos ha dado numerosas alegrías, aunque hemos vivido también momentos de incertidumbre y preocupación.

Así, con alegría, aunque con esa expectación que me provoca el sentido de la responsabilidad, sigo yo viviendo las intensas horas de nuestra entrega de premios. Y con inmensa emoción su ceremonia del teatro Campoamor, que se ha convertido en uno de los acontecimientos culturales más relevantes con un prestigio que traspasa fronteras y ha alcanzado el reconocimiento internacional.

Es, además, un día de celebración, una fiesta de la cultura que, como siempre me gusta recordar, refleja el sentir y la forma de ser de los asturianos, su generosidad, su gratitud, su capacidad para reconocer lo extraordinario allá donde se produzca. Es el reflejo alegre y culto de nuestro deseo de paz, de libertad y de concordia.

A ello se suma el éxito de las actividades de la Semana de los Premios; el interés e implicación de los más jóvenes, que participan en el proyecto Toma la Palabra; la belleza del concierto en el que participa nuestro Coro y, claro está, la entrega del Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias, un día muy especial para nosotros, para los vecinos de la localidad galardonada y, me atrevo a decir, que para la Familia Real, que ha vivido momentos inolvidables en los distintos pueblos galardonados, siempre rodeada del cariño de los asturianos.

La Familia Real es parte fundamental de nuestra historia y nuestra trayectoria. Su apoyo, su liderazgo, esa generosa actitud con la que participan esos días en nuestros actos ha sido siempre, y sigue siéndolo ahora, cuando la Princesa de Asturias ha tomado el relevo de su padre, el Rey, no solo un ejemplo de buen hacer, sino también y, sobre todo, un incentivo para nosotros, un estímulo fundamental.

A ello se suma el compromiso y generosidad de nuestros patronos y protectores y el apoyo de la sociedad asturiana y española, que nos ayudan a seguir adelante siempre con ilusión, con ganas, con deseos de hacer las cosas cada vez mejor. Con los premiados, que son nuestro mayor patrimonio, la institución sigue adelante y yo sigo sintiendo cada año, con cada edición, la emoción que me produce ver a nuestra querida Fundación fuerte, vital, llena de proyectos y de luz, trabajando sin descanso para hacer realidad nuestros sueños, los deseos de una sociedad más justa, más próspera, más libre; una sociedad mejor.

Lo dijo Su Majestad el Rey el año pasado en el teatro: «En cada edición, esta ceremonia es un fiel reflejo del objetivo de la Fundación, de su voluntad de nuestra voluntad de reconocer a aquellas personas e instituciones cuyos trabajos tienen la capacidad de llevar el progreso y la esperanza a tantas vidas y comunidades».