El locutor y director de Noche tras noche de la radio pública asturiana, ha anunciado que deja el programa. El día 6 de noviembre ha sido su último día. Esto puede parecer poco importante, pero es revelador de un problema estructural de Asturias. Marcos Vega es un magnífico periodista que ha hecho durante más de una década un programa de radio de un nivel altísimo luchando contra la precariedad de la radiotelevisión pública asturiana.
Noche tras noche es un programa de entretenimiento y es a la vez un escaparate informativo de la realidad asturiana. Desde la profesionalidad, la educación y el respeto. Un programa que ayude construir Asturies. En una sociedad polarizada y desinformada y con una precarización tan elevada del periodismo, el papel de los medios de comunicación públicos es hacer programas como «noche tras noche».
Necesitamos que la plaza pública, radio, televisión, redes sociales, ayude a pensar colectivamente. Eso solo se puede hacer desde la reflexión y la serenidad que aportan periodistas profesionales como Marcos Vega. No quiero pagarle un sueldo a un exdiputado de Vox y a Pablo Iglesias para que monten un gallinero en la televisión pública. Lo que quiero es que se entreviste a un abogado laboralista explicando qué casos son más frecuentes y qué hay que hacer en cada caso. Lo que quiero es que un biólogo de la Universidad de Oviedo tenga su foro para explicar cuestiones de naturaleza asturiana. O una tertulia de personas que hablan de cosas cotidianas desde sus experiencias personales, siendo cada día de la semana personas distintas y muy diversas.
No podemos construir país, es decir comunidad, ni tener democracia si no nos conocemos, si no miramos para lo cercano. Por desgracia hay demasiada gente que se cree en el ala oeste de la Casa Blanca, pero a mí lo que me importa es lo que pasa en Mieres o en Vegadeo, porque vivo en Asturias no en EE UU. Y me interesa que la gente conozca y sepa cómo se gestiona Asturias porque van a votar y actuar aquí. Que un nepobaby tenga un programa en televisión española en prime time porque tiene pico de oro para defender al gobierno, no es defender la televisión pública, ni es progresista ni democrático.
Defender la televisión y radio públicas es que un periodista haga periodismo profesional, como muy bien dice Marcos Vega en su discurso de despedida, un periodista sin padrinos. No se trata de que haya gente de los dos bandos, como decía Mariló Montero en el Revuelta. Primero porque la realidad es poliédrica y no se puede dividir en dos bandos únicos, pero sobre todo porque lo que yo quiero son periodistas que hagan periodismo, no pagar a esbirros de élites partidistas aunque aparenten pluralidad.
La marcha de Marcos Vega es un problema político por la incapacidad de los diferentes gobiernos en crear una radio pública asturiana realmente funcional. Para que una radio funcione se necesita que haya programación en directo o falso directo los 7 días de la semana. Se necesita que los programas se pueden consumir en formato podcast, no que, como pasaba a veces con Noche tras Noche, te encontrases con que se tardase varios días en subir el programa a la página de «RPA a la carta». Página que está preparada para los paisanos frikis como yo, pero en la que ningún joven va a entrar. Y desde luego para tener radio de calidad hay que pagar a los profesionales y darles estabilidad laboral. Es una vergüenza que un gobierno que se dice progresista tenga unos trabajadores públicos externalizados y en malas condiciones.
La marcha de Marcos Vega es un problema de la prensa. La prensa es un sector que responde a intereses espurios, muy precarizado donde se premian las relaciones políticas y la sumisión. Es un sector que paga millones a predicadores engreídos que sueltan homilías a órdenes de grupos de presión. El mismo sector que paga los reportajes de free lance en zonas de guerra a precios de miseria. Free Lance, quiere decir autónomo. Autónomo autoexplotado y en ocasiones falso autónomo que trabaja para enormes grupos de comunicación. Unos grupos que critican a todo el mundo pero son incapaces de revisar sus propios métodos.
La televisión pública española va por el mismo camino, pagando a predicadores y reduciendo las horas de periodismo hecho por personal propio. La televisión pública, la televisión de la clase obrera, no es Sálvame, como algún político idiota decía, la televisión pública es la que paga salarios dignos y trabaja con personal propio y hace periodismo de información, no infoentretenimiento u opinión.
La marcha de Marcos Vega es un problema de la sociedad. Una sociedad que consume infobasura hablando de cotilleos de la política y cree estar informada. Una sociedad que no defiende lo suyo. Que cree que lo importante es si el Perro dijo o dejó de decir o que cree que Ayuso sabe hacer algo más que llevárselo crudo, pero es incapaz de decir cómo se llama el alcalde de su pueblo o qué leyes se han hecho en la Junta General del Principado.
O aprendemos a defender lo nuestro, y lo nuestro es lo público y lo de aquí, o el futuro no nos tendrá en cuenta. Si estamos super interesados en las elecciones en Wisonsin pero no nos preocupamos de nuestra casa, alguien se encargará de nuestra casa y no lo hará en nuestro beneficio. Piénsalo cuando vayas a consumir contenido audiovisual. Piensa qué es lo que quieres y qué necesitas. Porque para escuchar o ver ciertas cosas, igual vale más que te pongas a ver El Picu o Tamos guapes, antes que creer que estás informado por conocer el último cotilleo de la corte.
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