Reforma Fiscal Asturiana: hacia una tributación justa, moderna y competitiva
OPINIÓN
I. Introducción: la hora de una reforma integral. El debate fiscal en Asturias ha alcanzado una madurez inédita. Expertos, economistas, asesores fiscales y responsables políticos coinciden en la necesidad de una reforma autonómica que combine justicia tributaria, previsibilidad y atractivo económico. En el reciente Congreso de la AEDAF, celebrado en Oviedo, se insistió en que los tributos no pueden ser un instrumento de lucha partidista, sino una herramienta de cohesión y sostenibilidad social.
II. Marco jurídico y competencias autonómicas. La Constitución Española reconoce la autonomía financiera de las comunidades (arts.156 y 157 CE), así como la posibilidad de asumir competencias normativas sobre impuestos cedidos, como el IRPF o el ISD. No obstante, la coexistencia de diecisiete regímenes tributarios distintos genera asimetrías notables entre contribuyentes de distintas regiones, vulnerando en ocasiones el principio de igualdad del art. 31 CE. De ahí que la AEDAF proponga una armonización «suave»: respetar la autonomía, pero dentro de márgenes que eviten agravios comparativos.
III. Las propuestas de expertos y actores políticos. Las principales líneas de reforma se concentran en tres aspectos: Reducción del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, para herencias directas y patrimonios medios. Deflactación de los tramos del IRPF, de modo que la inflación no genere incrementos ocultos de presión fiscal. Estabilidad normativa y seguridad jurídica, evitando cambios retroactivos y simplificando la maraña legislativa autonómica.
El Gobierno asturiano sostiene que la región no sufre un exceso de carga fiscal y que sólo el 0,67 % de los contribuyentes abonan ISD, defendiendo una política fiscal «progresiva y socialmente responsable». Por su parte, la oposición —especialmente el PP— aboga por suprimirlo para los grupos I y II y por una deflactación generalizada.
IV. Diagnóstico del sistema actual. Asturias presenta una presión fiscal ligeramente superior a la media española, pero mantiene un modelo de redistribución social robusto, que financia servicios públicos de alta calidad. La clave está en mejorar la eficiencia recaudatoria, simplificar los procedimientos y modernizar la gestión tributaria. El problema, por tanto, no es tanto cuánto se recauda, sino cómo se recauda y cómo se reinvierte.
V. Propuesta fiscal óptima para Asturias. Tras analizar el marco normativo, las propuestas de la AEDAF, la posición gubernamental y las demandas sociales, la reforma ideal para Asturias debería articularse en los siguientes pilares:
1. Progresividad real y equilibrio social. Mantener la equidad fiscal mediante tipos ajustados a la capacidad económica, garantizando que nadie quede fuera del sistema por desigualdad estructural. 2. Deflactación inmediata del IRPF autonómico. Actualizar tramos y mínimos personales para neutralizar la inflación y aliviar las rentas medias.
3. Reforma moderada del ISD. Bonificaciones proporcionales en línea directa, simplificación de trámites y eliminación de cargas excesivas sobre herencias familiares. 4. Homogeneidad interterritorial. Impulsar, desde Asturias, una armonización de mínimos y máximos estatales para evitar desigualdades de trato entre comunidades.
5. Atracción de inversión y población. Convertir la fiscalidad asturiana en un incentivo, no un disuasorio, para quienes valoren residir o invertir en el Principado. 6. Seguridad jurídica y estabilidad normativa. Evitar reformas improvisadas o retroactivas, que deterioran la confianza de ciudadanos y empresas. 7. Sostenibilidad del Estado del Bienestar autonómico. Toda rebaja fiscal debe garantizar la suficiencia financiera para mantener los pilares sociales: sanidad, educación, dependencia y pensiones complementarias.
8. Administración tributaria más eficiente y cercana. Digitalización integral, atención personalizada y transparencia activa sobre el destino del gasto público. Con esta combinación, Asturias podría situarse entre las comunidades más equilibradas fiscalmente, evitando la fuga de contribuyentes, atrayendo nuevos residentes y reforzando la identidad de una región socialmente justa y económicamente dinámica.
VI. Conclusión crítica y de futuro. La fiscalidad no puede seguir siendo el campo de batalla de ideologías contrapuestas. Requiere visión técnica, estabilidad institucional y compromiso con la ciudadanía. Asturias tiene la oportunidad de liderar un modelo fiscal propio: progresista, homogéneo y atractivo, que refuerce la cohesión social y estimule el crecimiento económico.
«Una carga fiscal justa en Asturias no es bajar impuestos sin medida, sino asegurar que cada euro recaudado vuelva al ciudadano en forma de dignidad y oportunidades». «La reforma fiscal ideal no nace del ruido político, sino del respeto al contribuyente y del compromiso con el bienestar colectivo».
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