El espíritu de la navidad

OPINIÓN

El alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, en una imagen de archivo
El alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, en una imagen de archivo Susanna Sáez

25 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Antes, para disimular y quedar bien, en navidades los católicos eran capaces de adoptar posturas genuinamente cristianas, de esas de sentar a un pobre a la mesa en nochebuena. Por supuesto, ninguno de ellos predicaba con el ejemplo, pero al menos miraban con buenos ojos la posibilidad de que alguien, lejos a ser posible, lo hiciera. Por supuesto, solo les hacía falta un pequeño empujoncito para liarse a patadas con el prójimo, especialmente si ese prójimo vive mucho peor que ellos. Es exactamente lo que ha ocurrido en Badalona estos días: el renacer del verdadero cristianismo, encarnado en un alcalde racista apoyado sin fisuras por el aparato de su partido, el supuestamente moderado y centrista Partido Popular. Dejar en la calle a cuatrocientas personas en estas fechas es todo un logro cristiano, impedir que esa gente esté en la calle, es otro, sin lugar a dudas mucho más meritorio, cristianamente hablando, pero impedir que una parroquia católica acoja a un puñado de esos migrantes por medio de una guerrilla vecinal vigilante, por medio de un comando émulo del Ku Klux Klan, es la cima de la compasión cristiana y sin lugar a dudas, una parte importantísima del verdadero espíritu navideño.

Sostengo la tesis de que el espíritu navideño no existe, pero en estos tiempos oscuros que tenemos encima, ni tan siquiera existe el afán por parecer mejor persona y evitar así arder en las calderas del infierno. Si hay algún espíritu navideño, si hay algún valor en estas fiestas, no está, paradójicamente, en el Nuevo Testamento. El único valor de estas fiestas es el de consumir drogas, legales o no, y hacer ruido. Por supuesto, en estos tiempos de apropiación de términos y conceptos por parte de dementes podridos de odio, los valores cristianos pueden haberse invertido y es posible que ahora los que dicen que ser fascista es el nuevo punk digan también que dejar a cuatrocientas personas en la calle e impedirles permanecer en ella o en cualquier otro sitio, es el auténtico cristianismo. Esto forma parte del progresivo deterioro del catolicismo, que está siendo parasitado por organizaciones ultras de espíritu evangélico: un envoltorio atractivo para un regalo putrefacto, el deterioro cognitivo de una doctrina. Por eso no me extrañó que un grupúsculo vigilante impidiera la acogida de migrantes en una parroquia.

El alcalde de Badalona insiste en que entre esas personas había prostitución y drogas, pues al parecer sabe mucho de las dos cosas, pero no ha aportado ninguna prueba de ello. Es una estrategia pensada, no mucho, pero que es lo que mantiene en el poder a Albiol y la única razón por la que ocupa el puesto que ocupa. Provocar un pánico moral y señalar a unos en concreto como culpables. El espantajo de la inseguridad funciona perfectamente en todo occidente y la gente no sabe ni por dónde le da el aire. El trabajo sucio del alcalde lo ejercen voluntariamente los vecinos y todo el mundo trabaja en la dirección del Führer sin necesidad de órdenes. Creo que no somos conscientes de la gravedad de este asunto, pero tarde o temprano la turba vendrá a por todos los demás y nos preguntaremos cómo pudo suceder esto.