La gente es peor que la droga

OPINIÓN

Un «tuto», cilindro de plástico utilizado para esnifar cocaína.
Un «tuto», cilindro de plástico utilizado para esnifar cocaína.

08 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La gente no entiende qué es la adicción a las drogas. Durante años he escuchado y leído a personas culpando al adicto de su condición, como si ser adicto fuera el fruto del deseo de serlo. Al adicto se le pide, incluso para salir de la droga, la asunción de responsabilidades y, a veces, la de su supuesta moralidad defectuosa. El adicto que ha dejado de consumir probablemente ha asumido su responsabilidad, pero nadie más asume la que le corresponde y me temo que, por muy puros de moral que se muestren los no adictos, esa otra responsabilidad existe como sociedad.

Morir por un exceso de consumo de drogas, esto es, por una sobredosis, convierte al fallecido, que ya era terriblemente vulnerable cuando estaba vivo, en el objeto de la burla de muchas personas que no dudan en señalar el cadáver todavía caliente para sentirse superiores. Nadie está a salvo de sufrir una adicción y es cuando menos chocante que personas que todos los fines de semana se drogan con sustancias, legales o no, se crean moralmente superiores a un adicto al alcohol o cualquier otra droga.

Un amigo del adicto Simón Pérez, el de las hipotecas a tipo fijo, quiso imitarle y pidió cinco euros a cada usuario que quisiera verle completar retos con drogas en una sala privada de una aplicación en internet. Estos usuarios le jalearon y se rieron mucho cuando el streamer y víctima de internet Sergio Jiménez Ramos, de treinta y siete años, consumió ante sus pútridas miradas nada menos que seis gramos de cocaína y una botella de whisky en menos de tres horas. Su propio hermano encontró a Sergio muerto mientras escuchaba voces de espectadores en el ordenador. Una auténtica pesadilla en la que los usuarios que pagaron dinero y jalearon a la víctima para que cometiera esa insensatez son más responsables que la víctima, sin lugar a dudas. Pensad en esto cada vez que insistís a un colega para que se tome una cerveza o un vino.

Sergio Jiménez Ramos tenía problemas de salud mental y, al parecer, estaba en tratamiento. También tenía problemas de adicción. Docenas y docenas de descerebrados de todo color político en redes sociales han señalado que lo ocurrido es fruto de la selección natural, demostrando que no saben en qué consiste la selección natural, y otros tantos han decidido mostrar su desprecio por el fallecido diciendo que no sienten ninguna pena por él y que uno menos. Ha sido un triste espectáculo al que cada día nos tiene más acostumbrados este internet podrido de basura humana. Hay gente que cree que de alguna manera es superior a un adicto pero a mí se me antoja que personas así tienen un problema de distorsión de la propia imagen y son personas abominables.

Probablemente, la mente de Sergio no funcionaba bien. Las drogas transforman el cerebro. El alcohol es una de ellas y también lo hace. Físicamente, sí. El consumo de drogas afecta al comportamiento y en casos de adicción o abuso es lícito decir que esa persona no es dueña de sus actos, pues es en gran manera así. Quienes pusieron dinero para ver morir a esta persona, probablemente estaban sobrios. ¿Quién es el ser humano inmoral aquí? ¿Quién le debe explicaciones a quién? ¿Qué hacen personas que seguro creen ser estupendas y amorosas burlándose del fallecimiento de un adicto convertido en un espectáculo de streaming? Seguramente, a tu alrededor, querido lector, existen padres estupendos, hermanos maravillosos, tíos y sobrinos trabajadores y adorables de moral intachable que disfrutarían pagando dinero por ver morir a una persona con problemas mentales consumiendo drogas. Quienes se alegran de la muerte de un adicto son muchísimo peores personas que cualquier adicto. No tengo dudas porque tengo pruebas.