Ha nacido una estrella

Úrsula Szalata
Úrsula Szalata SECRETARIA DE IGUALDAD DE CCOO ASTURIES

OPINIÓN

Concentración contra la violencia de género en Avilés
Concentración contra la violencia de género en Avilés

16 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Entre Dolores y Mia hay un abismo, una galaxia, casi un siglo. Pero entre Dolores y Mia también hay un reto, una oportunidad, una enorme responsabilidad. La primera tenía 86 años cuando el pasado verano su marido la asesinó. Fue una de las dos víctimas de violencia machista el año pasado en Asturias, la encontraron en la cama de su casa en Pola de Laviana con golpes en la cabeza y cortes por el cuerpo. La segunda ha sido la primera asturiana en nacer este 2026, apenas media hora después de las campanadas. Sus padres son colombianos, la engendraron en Bélgica y le han puesto un nombre árabe: Adhara. Es el nombre de la segunda estrella más brillante de la constelación del Can Mayor y su significado más aceptado es «flor de azahar».

Entre esas dos asturianas reposa nuestro compromiso como sociedad, el deber histórico de no permitir que una sufra lo que sufrió la otra. Es una carga, un reclamo que la joven Adhara nos hace, sin saberlo todavía, con su pijama amarillo desde una cuna del HUCA. Y debe empezar ya. No podemos esperar a los mecanismos de vigilancia (el asesino de Dolores no tenía denuncias previas por violencia machista, como sucede en tres de cada cuatro casos) ni confiarlo todo a los protocolos de valoración del riesgo. Es una labor compleja, colectiva, un reto total que comienza en Siero, donde crecerá, donde su madre podría encontrar trabajo. Que seguirá en la escuelina en la que estudie, en su colegio, en su instituto, en las calles por las que Adhara salga de fiesta sin tener que recordar que lo hace por uno de los lugares más seguros de España, es decir de Europa, es decir del mundo. Que no tenga que pensar en todo eso porque le habremos construido un entorno en el que se sienta poderosa y segura. En absoluta igualdad respecto a los hombres que se crucen por su vida. Sin el nudo en la garganta del maltrato psicológico (el éxito de «Comerás flores» de Lucía Solla Sobral como uno de los libros de la temporada no es casualidad). Sin sentir que su vida o su futuro se ven amenazados por el negacionismo.

Los datos del Consejo General del Poder Judicial dicen que la intervención directa del entorno familiar o de terceros apenas está presente en el 4,8% del total de las denuncias. No depende solo de una medida concreta. Sentimos cada asesinato como un fracaso colectivo, del conjunto de la sociedad y de las instituciones. El 12,7% de las mujeres residentes en España de más de 16 años hemos sufrido violencia física o sexual por parte de nuestras parejas en algún momento de nuestras vidas. En tres de cada cinco casos fue más de una vez, según la macroencuesta de Violencia contra la Mujer publicada el año pasado. Según las cifras del gobierno central, apenas una de cada cinco mujeres asesinadas había presentado denuncia, un paso que las autoridades y expertos insisten en reivindicar como la primera herramienta de protección.

Cuando escribo estas líneas, son ya cuatro las víctimas de violencia machista en lo que llevamos de año en todo el país. Las mujeres exigimos confianza y garantías. Desde ya. Desde Europa, desde España, en Asturias, en Siero, desde el HUCA si me apuran. Que Mia Adhara pueda brillar con luz propia el resto de su larga vida.