La Bolsa o la vida

OPINIÓN

Tipo de interés en Bolsa
Tipo de interés en Bolsa Altea Tejido | EFE

21 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Ya me gustaría escribir sobre algún tema que pudiera ayudar a los lectores a tener un tema de interés que fuera agradable o por lo menos que contribuyera a no alterar el pulso durante ese café mañanero, el desayuno o cualquier otro momento en que leemos en la prensa las noticias y opiniones elaboradas por profesionales del periodismo de medios. Pero la realidad ? o hiperrealidad, no estoy seguro - de lo que está sucediendo en el mundo y de los sucesos deformados, inventados que los dueños de los siniestros bots hacen pasar por lo real, creo que obligan hoy al periodista o escritor mínimamente responsable a atarse los machos y rebuscar en la basura para encontrar algo que se parezca a la verdad y eso cuando se muestra descarnadamente puede ser inquietante cuando no desasosegante para el que lee. Lo mismo cuando nos hacen tragar noticias que en realidad no interesan a gran parte de nosotros humildes ciudadanos, como ocurre demasiado con las a veces crípticas páginas de economía.

Por desgracia con la vil competencia de las redes, las plataformas digitales y sus millones de locos para-periodísticos digitales y lo mismo para nuestro flagelo, desdicha y confusión, con las muchas cabeceras clásicas entregadas al manierismo periodístico mentiroso hemos conseguido que sacar a flote la veracidad entre tanta inmundicia sea una tarea titánica y poco agradable las más veces. En estos momentos que nos tocó vivir asistimos a la mengua, cuando no a la desaparición y la credibilidad de las instituciones, de los gobiernos, de las normas de derecho internacional o no del mundo construido a mediados del siglo XX que se nos viene abajo. También del periodismo. A los que intentan buscar lo veraz en la mayoría de los temas que nos atañen o nos debieran -o no ? de importar, de los sucesos, de los sucedidos, de los actos y actividades humanas, de las palabras y opiniones de personas más o menos relevantes se les pone muy difícil no ya intentar la búsqueda de la verdad absoluta que es una utopía, sino tan siquiera acercarse a una objetividad periodística confiable, a los buscadores de la verdad o lo más allegado a ella en el mundo del periodismo y la opinión cada vez les cuesta más trabajo y más horas de contraste e investigación poder llevar a las cuartillas un trabajo informativo digno y veraz libre de apriorismos interesados y espurios, de sesgos que no deberían de ser aceptables. Las barreras están ahí y tenemos fundadas sospechas de quién nos las ponen.

Asistimos desde primeros de siglo y quizás mucho antes, al óbito de las humanidades, de la filosofía, de las letras en general, a la manipulación de la historia como pocas veces se había visto y eso que siempre se usó a esta musa para torcer, inventar y manipular los hechos. A la mengua del pensar sereno, del conocimiento de nosotros mismos se le opuso o, mejor, habría que decir que fue víctima de una suplantación forzada e interesadísima por su némesis la economía una ciencia no exacta que lleva décadas en un ascenso desorbitado que amenaza con acabar asesinando de mala manera a cualquier forma de pensamiento humano.

El comunismo fue una engañifa que nació en la práctica como una ideología fracasada, pero los «occidentales» que tenemos una edad casi que podríamos afirmar que qué bien nos vino que hubiera un telón de acero y que el lado geográfico comunista de ese telón espantara durante una buena temporada a los partidarios del capitalismo más dañino que sí, parece, llegaron a tener algo de miedo a la amenaza obrera. 

Acabado el miedo que tantos fukuyamas celebraron como la avenida de la globalización democrática modelo occidental comenzó la gran estampida, uno diría que el gran saqueo que nos trae hasta estas fechas críticas de 2026. La explosión de las nuevas tecnologías y su masiva y universal extensión nos enseñaron muy pronto su lado terrible -el bueno es manifiesto pero se utiliza menos, parece ? y los malos usos siguen en auge. Primero empezamos a ver las burbujitas punto com, el primer chorro de agua fría, a la que siguió el contubernio del terrorismo islámico, las guerras interesadas (que son todas pero algunas más que otras) y el provocado crack de año 2008 que tiene toda la pinta de haber sido una voladura controlada del gran capital ¿quién será ese señor tan malo? para multiplicar hacia el infinito sus inhumanos beneficios. Aún recordamos, por lo menos algunos, el palo que les cayó encima a los pobres griegos y el varapalo que los anglosajones y los sionistas, siempre tan empáticos, tan superiores, tan inalcanzables, tan despreciativos ellos nos dieron a los PIGS que como todo el mundo sabe su significado anglosajón es «cerdos», cerdos latinos, sureños se supone . Todavía tenemos la imagen de Zapatero convocado en Wall Street por su diabólico tribunal de la ruina (de otros) de rodillas, echado a los pies, porque esa es la imagen que se nos viene a algunos a la cabeza, del gran toro neoyorquino y convocando inmediatamente maitines con Rajoy para cambiar ipso facto la intocable (hasta entonces y también hoy en día) constitución española para retorcer el cuello de España ante los intereses más espurios que haya conocido el siglo español.

Después nos estuvieron espantando y lo consiguieron en la mayoría de los casos con algo que llamaron la prima de riesgo y que la mayoría no sabíamos, exactamente, en qué diablos, sí diablos, consistía ¿Qué cuento nos metieron a todas horas en todos los informativos del sistema con la famosa «prima de riesgo» que era como la de Zumosol pero en chungo? A todas horas, en todos los espacios informativos, de opinión y en el internet gobernado por los mismos plutócratas implicados, a todas horas el Ibex, las bolsas mundiales que la profana, humilde y hasta menesterosa mayoría acrecentada por la provocada crisis mundial de la pobreza no entiende Más cerca, ¿cuántos y quienes juegan a La Bolsa en España?. Juego obsceno en la actualidad y bolsa, suena fatal, la usan de siempre los ladrones y el anglosajón Santa Claus. No son las bolsas mamíferas de las canguros. No. Mientras tanto acongojados ya en grado sumo con este juego nos cae la pedrea de la pandemia. La gente en la calle porque la vivienda es para ricos porque eso de la protección oficial era cosa del pasado más oscuro lejano al que los fachas de los fondos opacos, como un quásar, glorifican, pero del que no saben nada ni en un sentido ni en otro. Los jóvenes que mucha gente de izquierdas considera ahora engañados por el sistema, cuando no idiotas perdidos se ven sin futuro y cunde entre ellos la desafección, el absentismo político. En política cada generación es peor que la anterior debido al arribismo, la endogamia, el servilismo y la anulación del pensamiento crítico necesario para sobrevivir en ese medio a falta de otro trabajo, inexistente en España si no sirve para pagarse ni el alquiler de una vivienda. 

Y ahora esto. El todo por la pasta, la enajenación y la maldad absoluta al poder, por la pasta también ¿Estaremos ya lo suficientemente acongojados? Parece que sí.