—¿Este cable va aquí?
—No, va conectado al sensor de temperatura.
—¿Y el microcontrolador?
Aunque no lo parezca, los que hablan son niños y niñas de diez años. Están apretujados en una mesa, inclinados sobre un mapa de colores que les indica cómo tienen que conectar los cables. Normalmente, a esta hora de la mañana estarían en clase de inglés. Pero hoy están montando un sensor de contaminación.
Los niños son uno de los grupos más vulnerables a la contaminación del aire. Las partículas sólidas procedentes del tráfico, la industria o los incendios, además de perjudicar el medioambiente, pueden producir enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Por eso, desde el laboratorio MediaLab de la Universidad de Oviedo han decidido que los niños y niñas deben formar parte de la lucha contra la contaminación.
MediaLab es un laboratorio universitario, formado por estudiantes y graduados de ramas tan distintas como la ingeniería, la pedagogía y la biología. Uno de los proyectos del laboratorio es ContaminAcción. En colaboración con los ayuntamientos interesados (por ahora, Langreo y Gijón), los residentes de MediaLab imparten talleres de contaminación en colegios e institutos de la zona. «Buscamos concienciar a los niños de los peligros de la contaminación, al mismo tiempo que aprenden y experimentan con la electrónica», explica Fabiana García, coordinadora del proyecto.
No se trata de un taller al uso. Acompañados por los estudiantes de ingeniería, los niños aprenden a montar por sí mismos un sensor de contaminación. «Queremos que sea muy práctico», dice Ángela Rodríguez, una de las ingenieras participantes. «Es mucho más fácil aprender cómo funciona un sensor cuando lo tienes en tus manos».
Y, ¿cómo funciona? A los niños se lo explican como un puzle con cuatro piezas. El microcontrolador es el cerebro que controla todo. El sensor de partículas es la nariz, que «huele» la contaminación. El sensor BME es la piel, que percibe la temperatura, la humedad y la presión. Y todo está conectado por la última pieza: los cables. Todo esto compone un aparato capaz de medir las partículas de contaminación del aire.
Pero los talleres de ContaminAcción no terminan cuando los niños montan el sensor. El laboratorio deja un sensor funcionando en todos los centros que visitan. A través de una red Wi-Fi, envía los datos a la web de Sensor Community, una iniciativa de ciencia abierta en la que todo el mundo puede consultarlos. De este modo, se crea una red de sensores que mide y registra la contaminación de la zona, y que permite tanto a científicos como ciudadanos acceder a los datos recogidos.
Desde MediaLab, esperan que esta red de sensores ayude a controlar la contaminación en Asturias. Y, en el proceso, despertar la curiosidad por la electrónica y el medioambiente en niños y niñas, los protagonistas de esta lucha contra la contaminación.
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