Derecho de huelga

Juan Miguel Fernández REDACCIÓN

OPINIÓN

Así fue la tractorada en Oviedo convocada por URA, USAGA, COAG y ASAJA contra el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y los países del Mercosur
Así fue la tractorada en Oviedo convocada por URA, USAGA, COAG y ASAJA contra el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y los países del Mercosur Héctor Herrería

08 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Los maquinistas irán a la huelga. Posiblemente los médicos. Hace poco fueron los maestros. Algo similar, aunque no sea una huelga en sí, llevó a los agricultores a tomar las calles y también a los autónomos. Solo por mencionar alguno de los más recientes hechos de protesta. 

Hubo un tiempo, no tan lejano, en que las huelgas estaban prohibidas. Entre las conquistas de la clase obrera surge rutilante el derecho a la huelga. La huelga es un acto colectivo de rebeldía con el que los obreros pretenden poner de manifiesto el desacuerdo con el patrón o la empresa. En este sentido siempre que un sector se moviliza y se declara en huelga merece todo el respeto, la admiración y el apoyo. 

Las huelgas, en particular, y las protestas en general no son todas iguales. No es igual exigir aumento de sueldo que pedir medidas de seguridad laboral. No es lo mismo apremiar al dueño de una empresa que poner en jaque al gobierno de turno. 

Los médicos trabajan en turnos de 24 horas, que es una barbaridad. Las consultas y los hospitales jamás tienen sus plantillas al completo. Si los médicos se ponen en huelga es para lograr mejoras en su trabajo y al tiempo los pacientes seremos mejor atendidos. Lo que no es justificable es que entre sus exigencias aparezca la facilidad para compatibilizar el trabajo en la sanidad pública y el medio privado. 

Los maestros asturianos son los peor pagados de España. La labor docente está cada vez menos respetada por alumnos, padres y sociedad. La administración en lugar de colaborar y ser un aliado es el arma de poner obstáculos. Parece que el clima con la consejería barrunta tiempos mejores. Y aprovechando las legítimas aspiraciones de la escuela pública se suman al movimientos los docentes de la concertada, que tienen una relación laboral bien distinta, y los de las escuelinas que aterrizaron en su destino por un atajo favorable. Se debería separar el grano de la paja. 

Cuando se habla de los autónomos nos imaginamos a la persona que trabaja solo en un pequeño comercio para obtener un rédito escaso. Cabe recordar que también son autónomos el profesional independiente y el propietario de una cadena de supermercados. Se debe dar amparo al primero, sin duda, pero en el segundo grupo se cobijan personas con grandes ingresos y con raquíticas tributaciones a las arcas públicas. Y que contrariedad supone contemplar a esos munícipes que apoyan de forma vehemente la instalación de grandes superficies, que son a la postre los que ahogan al pequeño comercio. 

La sacrificada gente del campo siempre está con la amenaza sobre ella. Ahora llega Mercasur, un histórico acuerdo comercial imposible de parar y que según expertos cualificados traerá consigo tangibles beneficios para muchos sectores y seguro que algunos saldrán damnificados, más de lo deseado y mucho menos de lo que pregonan los expertos en bulos y en datos manipulados.