El anuncio del Proyecto de Ley de Ordenación integral de territorio de Asturias merece una reflexión y valoración del mismo.
Desde Verdes Equo Asturies entendemos que una ley de ordenación integral del territorio debe realizarse no sólo como una norma burocrática sino como un proyecto de comunidad. Una ley de este calado tiene que tener una visión política de cómo se quiere crear una Asturias resiliente y que pueda afrontar todas las variables que el cambio climático generará desde un punto de vista urbanístico.
No podemos permitirnos que sea un cambio de nombres puesto que esto no serviría para nada, sería otra oportunidad perdida. Y eso sólo provocará que se tengan que cambiar todos los planeamientos municipales una vez más lo que siempre paraliza proyectos (porque a veces conviene esperar a que se apruebe el nuevo) y se vuelve todo muy engorroso.
Además hay que tener en cuenta que todavía hay ayuntamientos con normas subsidiarias de los años 80-90 conviviendo con planeamientos de los 2000 y otros muy recientes. Y en cada momento se redactaron de forma muy diferente.
Ahora mismo hay ayuntamientos en los que hay que esperar por una licencia entre 6 meses y más de un año (el límite legal es teóricamente 3 meses). Cuando hay una normativa nueva los plazos se alargan durante un tiempo, porque entran proyectos a los que les corresponde todavía la legislación anterior mezclados con los nuevos y para los técnicos municipales puede ser caótico. Hasta pasados unos 4 años desde que se aprueba un planeamiento nuevo, no se va a ver si realmente se están agilizando los trámites.
Hay aspectos de la reforma positivos como el hecho de que haya menos niveles de planeamiento para agilizar la urbanización. Obligar a los ayuntamientos a crear nuevos planes puede ser bueno para que se repiense la forma de crecimiento de algunos núcleos urbanos, que tienen una expectativa de crecimiento exagerada porque se idearon en una época desarrollista en la que todo pueblo buscaba triplicar su tamaño
Una reforma de esta importancia debe realizarse buscando que la nueva ley sea una herramienta que permita crear un futuro mejor para nuestro territorio y no sólo buscar un desarrollismo sin límites. El urbanismo marca cómo se vive en un lugar y debe buscar el bien común y no sólo facilitar el beneficio económico de unos pocos.
En conclusión, la idea de la norma es buena, pero su desarrollo puede no serlo. Queremos avanzar a una Asturias del siglo XXI, un sitio para trabajar y para vivir que respete y defienda un verdadero paraíso natural, no simples lemas publicitarios. Por eso, desde Verdes Equo Asturies pedimos valentía visión de futuro para construir una ordenación que entienda el impacto del cambio climático y la importancia de respetar la costa y que deje espacios verdes para tener buena calidad de vida.
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