Camino asturiano hacia el imperio

OPINIÓN

Desembarco de Carlos V, Tazones
Desembarco de Carlos V, Tazones Camilo Alonso

25 feb 2026 . Actualizado a las 13:15 h.

Carlos V de Alemania, porque era de cuerpo y alma un hombre nacido en Flandes (Gante), zona «alemana» del Sacro Imperio Romano-Germánico, antes y después de que Carlos se hiciera con el Imperio. A este rey lo llamó la historia de España Carlos I (de España) por una inercia monárquica e interesada que fue a más después de que sus huestes originarias y las traidoras a Castilla (que entonces era Castilla y no España), les cortaran las cabezas a los comuneros Padilla, Bravo y Maldonado que, monárquicos también, defendían la legitimidad de la reina Juana de Castilla como reina. En la época, por mucho que los pérezrevertes que hoy blasonean una España que no existió, los reyes eran dueños, señores y dioses de los territorios que conquistaban y heredaban, los llamaran como los llamaran. Este rey, impulsado por su herencia, su orgullo y su asimilada condición de rey de Flandes y Borgoña, llegó a emperador a través de España.

En Castilla se encontró con la ansiada mina de oro y plata americanas del reino castellano. ¿Pensaba este monarca en la gloria de España, en el bien de sus reinos peninsulares y sus territorios americanos? Creemos que no, él como buen rey pensaba en sí mismo, en su propio, insisto, propio beneficio y en sus intereses, vamos a decir cristianos, los cuales no eran otros que recuperar su tierra de origen ya entregada en buena parte a los ecos luteranos, esas tierras bajas eran su patrimonio de origen, no el patrimonio castellano. De otro modo y a sumar en el haber del ambicioso joven rey y a su carrera hacia el Sagrado Imperio Romano Germánico le vino providencialmente regalada la nueva riqueza americana que dilapidó y fundió sin tino en el agujero negro de Flandes e Italia, para iniciar una guerra que acabó por dilapidar la herencia hispana de los Austrias y llevar a Castilla y otros reinos hispánicos a la bancarrota total en manos de banqueros hebreos cuyos descendientes todavía se siguen lucrando con los intereses de aquellos despropósitos carlinos.

Con esta hambre llegaron a sentar reales una caravana de altivos, orgullosos y despreciativos borgoñones al concejo de Maliayo (Villaviciosa), su llegada a las Españas fue por el puertín- abrigo deTazones y sucedió así por la mala mar y por despiste de los pilotos de los las naves que transportaban a la comitiva. Lo que sigue lo sabemos fundamentalmente por la crónica de Laurent Vital, el hombre destinado a cronificar la llegada y el viaje del joven Carlos a sus heredadas posesiones, también a otros relatos oficiales y oficiosos del periplo asturiano que por equivocación belga llegó a las proximidades de la ría de Villaviciosa, hay quien opina que el lugar de deriva fue Ribadesella/Ribeseya, puerto de arribada de peregrinos santiagueños procedentes de las costas de Francia, Inglaterra e incluso del centro de Europa precisamente partiendo estas últimas de Flandes.

El arribo está documentado en un día tal que el 19 de septiembre de 1517, aunque hoy se aprovechan las fiestas veraniegas de San Roque en Tazones para conmemorar la llegada del diecisieteañero rey. Aún se discute en algunos ámbitos con intereses contrapuestos el lugar exacto de la arribada o mejor dicho su deriva marítima, porque en realidad se dirigían a Santander, el puerto del que salían las lanas merinas castellanas y extremeñas para ser procesadas, precisamente, en las tierras bajas de origen carlino. Luego las lanas procesadas se volvían a vender a los castellanos que, huérfanos del espíritu emprendedor de los hebreos holandeses, pechaban sobre sus propias hebras los onerosos royalties que imponían los hábiles negociantes del país franco-holandés.

La mar del Cantábrico llevó las cuarenta naves que procedían del puerto de Flesinga hasta Rodiles y Tazones, pueblo que celebra y con muchas razones a favor su protagonismo en este periplo, muy fundamentado también, en el que después del arribo en el pequeño puerto, la nave enseña con el rey a bordo se dirigió a contra ría a atracar en lo que hoy es Huetes/ Güetes el Riañu maliayo, quedando, al parecer, el grueso de las naves de la comitiva de acompañamiento real en la zona de Rodiles. También se habla de que la lanchona del rey llegó hasta los actuales porreos a la altura de los terrenos de la fábrica de Sidra El Gaitero actual.

Con certeza la avanzadilla del futuro emperador negoció algún sitio propicio para la estancia que, forzosamente, obligó a los belgas a hacer una imprevista escala. La mansión escogida y se supone que ofrecida fue la casa de los Hevia de Maliayo, para los de aquí un palaciu y no tanto, se supone, para los refinados extranjeros. Digna es de leer la crónica de Laurent Vital pecando de enchipáu de sus, diríamos, borgoñeces en la que no se corta al expresar su, adivinamos, despectiva extrañeza que le llevó a describir lo rudo, zafio y anticuado del aspecto de los maliayos y sobre todo el de las mujeres maliayas a las que, parece, sólo veía (mal)vestidas y poco dignas para su gusto extranjero y palaciego. Eso sí, los paisajes de Asturies empezaron a poner tiernos los corazones centroeuropeos acostumbrados a los inmensos y aburridos llanos de aquellas sus tierras. Una vez acomodados el relato de Laurent Vital (los interesados en este tema no se lo deberían de perder), continúa, los ancestros villaviciosinos no esperaban a este rey ni a ningún otro por sus pagos. Era época de manzana, otras frutas, cereales y tanto vacas como corderos tampoco faltaban. Los flandeses quedaron impactados y no puede extrañar, por los siete fértiles valles del concejo, por su vegetación y también por el poco poblamiento de la zona. Vital habló bien de la hospitalidad de los de La Villa, pero señaló los limitados recursos con los que fueron agasajados por los principales de la tierra y cómo no algunos intérpretes de la crónica vitalina destacan que el recibimiento incluyó la primera corrida de toros que vio el rey ¡olé! La hermana de Carlos, Leonor y su aya preferida ante su poca apetencia de vitaminas maliayas, optaron por la proteína de los huevos de les pites autóctones y prepararon unas omeletes para su hermanito y príncipe favorito, al parecer «resultón» para las cortesanas pese a su exagerado prognatismo mandibular. Antes de dar punto y final a este comentario convendría decir que lo que sí queda claro es que Carlos V recorrió la ría de Villaviciosa a remo y tuvo tiempo de admirar lo que hoy deberíamos de recuperar a través de su ruta por las márgenes de la zona. Toda una invitación.

La ruta terrestre, en otra ocasión se podría detallar, de Carlos siguió, señal de que estaba interesado en ver más Asturies, pasando por Colunga y Ribadesella en plenas fiestas de San Miguel. En esta última presenció una carrera de caballos en el sablón de los salienos. En Llanes, pese a un grave incendio reciente en dicha villa, la crónica hace mención de un agasajo con corrida de toros incluida, lo cual podría venir a demostrar que la malagueña Ronda no es la cuna del toreo español, por demás. Antes de la cortesana salida de Asturies por Colombres y Unquera, deberíamos mencionar un hecho, el último agasajo al rey; fue en Pimiangu, donde el cronista Vital se llevó un susto de muerte al contemplar a un grupo de aguerridas mozas bailando El Pericote. Sin duda parecido al susto que se llevaron los descubridores europeos en los feudos maoríes cuando éstos bailaron ante ellos.