Siempre se dijo que «quien hizo la ley hizo la trampa» que es algo parecido a aquello de que,«todos somos iguales ante la ley, pero unos más iguales que otros». Y ejemplos que corroboran tales frases hay a montones. Lo más reciente, en Asturias es el caso de Costco. También sirve como muestra la actitud, dada su rabiosa actualidad, el presidente de EEUU.
El tal Trump que parece querer emular a quienes a lo largo de la historia han hecho de su capa un sayo, que solo se rigen por sus impulsos y que se asemejan entre sí por sus disminuidas inteligencias. Monarcas hubo y emperadores y dictadores de distinto pelaje que usaban y usan las leyes a su antojo y a su interés o simplemente arrojan la legislación al cubo de la basura. El presidente de EEUU, solo amparado por su enorme supremacía bélica, invade países, hace prisioneros de forma ilegal, expulsa ciudadanos por razón de su nacimiento, insulta a quien no le ríe las gracias y se pasa por el forro el propio Congreso de su país, las resoluciones de la ONU o los dictámenes de Tribunales Internacionales.
Trump quiere dominar el mundo, como lo hicieron otros imperios, ya fuesen griegos, romanos o árabes y hacerlo por la fuerza haciendo uso de los medios más crueles y bárbaros. El ansia por la expansión es como una enfermedad que se contagia cuando se llega al poder.
Lo que acontece en el mundo, a gran parte de la población, le perturba y le asombra, pero no inquieta tanto lo que sucede en nuestro entorno. En nuestro país, en nuestros municipios, no en todos, pero si en muchos, el poder se ejerce de forma arbitraria y no pocos alcaldes y alcaldesas se creen que la silla que ocupan en la casa consistorial les pertenece. Algunos enloquecen por ser más que en municipio vecino.
Por la razón que sea, Siero, su corporación y su alcalde desean convertirse en el municipio dominador de Asturias. Mas población, más industrias, más comercio, más de todo. Una firma americana desea instalarse en Asturias y dirige sus pasos, que casualidad, a Siero. La multinacional busca su expansión, cosa lógica. La legislación asturiana no permite instalaciones comerciales de esas dimensiones. La solución es inventarse una ley a la que llaman de recursos estratégicos en la que puede caber de todo, incluso Costco.
Cepi presiona al Principado, incluso amenaza con separarse de su partido de toda la vida. Por lo que sea Barbón cede y se da el visto bueno al nuevo centro comercial. Siero crece mientras gran parte de Asturias presenta cifras cada vez más desoladoras.
Nos dirán que se crearán puestos de trabajo, sin decir los que se destruyen. Nos dirán que no se pueden cerrar las puertas a quien invierte en el Principado, pero aquí, en Asturias, cada familia invierte en la cesta de la compra lo que buenamente puede, más comercios no significará más gasto, alguien dejará de vender.
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