«Dejad que los niños se acerquen a mí»... para acariciarlos

OPINIÓN

Feijoo, en un mitin en Burgo de Osma
Feijoo, en un mitin en Burgo de Osma Concha Ortega Oroz | EUROPA PRESS

18 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Los imperialistas patrios (PP, Vox y Falange), los que, como el sangriente «régimen del 39», ven en los Reyes Católicos y sus sucesores, que proclamaron aquello de que 'en el imperio español nunca se pone el sol', el cénit (o cenit) de la grandeza de España, han salido en tromba contra el Felipe VI por manifestar que, en la conquista y colonización de América, «se cometieron abusos». Sin duda, estos abusos, que en román paladino son matanzas, expolios y subyugaciones, no alcanzaron el horror, sin que ello reste horror a nuestras hazañas bélicas, de los imperios protestantes que, entre otras preocupaciones por mantener la pureza de la raza, apenas se mezclaron con los nativos. En EE.UU., por ejemplo, hasta bien rodada la centuria última, estaba penado mantener relaciones sexuales entre negros y blancos, y, además, la turba de los <<puros>> ahorcaba pública e impunemente a quien osara siquiera rozar a una blanquita.

Sea como fuere, de un modo o de otro, y aunque los monarcas españoles dictasen o aconsejasen un trato <<humanitario>> a los sometidos, pero sin dejar de mandar oro y plata a Sevilla, los indios fueron humillados, esclavizados, violados, descuartizados, a lo largo de más de 300 años. Si se tiene alguna duda al respecto y no se es un totalitario, échese un vistazo a la obra de fray Bartolomé de las Casas <<Obra indigenista>>, fraile que fue testigo de los desmanes de nuestros <<civilizadores>> antepasados.

Dice el <<ilustrado>> Feijóo que no se puede analizar, considerar, estudiar, «que es un disparate», lo que sucedió en el siglo XV desde las coordenadas culturales del XXI. No cabe duda de que cada época ha de ser considerada en su contexto histórico, lo que no implica que no nos pronunciemos críticamente acerca del canibalismo en la Prehistoria, las barbaridades de Atila, las crueldades de Pedro I de Rusia, las trinchetas-tumba de la Primera Guerra Mundial, el Holocausto, las atrocidades de los talibanes, las matanzas de civiles ucranianos por Putin, el genocidio israelita de gazatíes o la reedición de Hitler en la Casa Blanca (actualicemos su nombre: la Casa Negra) de nuestro presente.

Porque habría que lanzarle al señor Feijóo este interrogante: ¿Dónde ponemos el límite en el tiempo para poder sopesar hechos pasados? Ocurre, muy al contrario, que esa no es <<su>> cuestión, que la camufla con el tiempo y sus límites. <<Su>> cuestión es la de no alejarse de las vilezas de Vox para no seguir perdiendo votos y, si es preciso, como ahora, acercarse a Falange, siempre opuesta a la monarquía, parlamentaria o no, siempre opuesta a cualquier forma de democracia. Hay que significar que este es el tercero o cuarto feo que el líder de la oposición le hace a Felipe VI, por fortuna o por desgracia, una de las columnas que sostienen el <<régimen del 78>>, que los fascistas, Génova 13 entre ellos, quieren derribar, solo para asaltar ilegítimamente La Moncloa y acercarse al <<régimen del 39>>.

Todavía más impúdico. Pepa Millán, portavoz de Vox, recita al pie de la letra la manipulación ideológica del franquismo, a saber: la conquista de las Américas supuso «la civilización y evangelización» de sus gentes asilvestradas para que no fueran al infernal Infierno. La civilización que dejamos los españoles la hemos estamos viendo desfilar desde la descolonización del XIX: opresión de los pueblos por los salvapatrias de los dos extremos, amén de los cárteles de la droga, el feminicidio institucionalizado y la pavorosa desigualdad entre ricos y pobres, y son solo tres ejemplos.

En cuanto a la evangelización. El Nuevo Testamento predica el amor y la conmiseración. El que Colón, Hernán Cortés, Pizarro y otros predicaron, tendió más a erradicar con sangre (la Santa Inquisición) las creencias de los indígenas, atormentándolos con la idea de pecado, alineándolos por completo. Asimismo, el catolicismo europeo exportó a todo el continente, de arriba abajo, de derecha a izquierda, la pederastia. Miles de frailes y curas cometieron, comenten y seguirán cometiendo violaciones y acoso sexual a los niños, a decenas de miles de niños. En los Evangelios se cuenta que Jesús les dijo a sus seguidores: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de los que son como ellos»(Mateo 19:14) Pues bien, este explícito llamamiento a que los niños sean tocados, acariciados sus cabellos, por el nacido en Belén, porque son inocentes, y la inocencia place a Dios, parece que algunos lo interpretan como “Dejad que los niños se acerquen a mí” para acariciarlos, pero no precisamente el cabello de la cabeza, o no solo el cabello de la cabeza. A mí, con 11 años, en el monasterio de Corias (Cangas del Narcea), un monstruoso <<Jesús>> en forma de dominico, el padre Francisco Javier, me sentaba en algunas clases sobre sus rodillas y acariciaba mis piernas desnudas, y también por encima y por debajo de mi pantaloncito corto.